Leiner Vargas

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Martes 14 Enero, 2014

Las bandas cambiarias deberían achicarse en niveles de entre 500 y 700 y se deberían definir reglas de intervención con mayor transparencia


Reflexiones

Política cambiaria en la picota

Algunos de mis amigos más cercanos y de mis lectores de la columna Reflexiones me han preguntado acerca de mi sugestivo pronóstico cambiario de 2014.
Si bien es cierto el tipo de cambio nominal es referenciado en un esquema de mercado de oferta y demanda, no existe nada menos puro e imperfecto que dicho mercado, dónde la intervención del Estado a través del Banco Central, determina esencialmente, el valor tendencial del tipo de cambio y los acomodos de corto plazo son fijados de acuerdo a las variaciones coyunturales en los montos de divisas que ingresan o salen del sistema económico. 
Siendo el Banco Central un tomador de precios internacionales en relación a la tasa de interés externa y teniendo este, ningún control de la oferta internacional de dólares, la verdad es que es muy escaso el efecto que la política monetaria local puede tener para fijar el precio o tipo de cambio, si este se deja al libre juego de la oferta y la demanda en el mercado.


De no existir controles de capital o mecanismos para reducir la entrada o salida de capitales especulativos de corto plazo, los movimientos del tipo de cambio serán abruptos y pueden llevar consecuencias negativas a la economía y a la sociedad costarricense.
Liberalizar el tipo de cambio como proponen algunos economistas, generaría un desequilibrio mayúsculo, tanto en términos de una inmediata apreciación del colón como tenemos hoy en día, con el efecto desastroso en la competitividad de las exportaciones y el turismo en el país; como en el caso de una depreciación acelerada del colón, que tendría efectos muy profundos en la riqueza, los ingresos, el salario y en general, la distribución del ingreso del país.
Desde mi perspectiva las bandas cambiarias deberían achicarse en niveles de entre 500 y 700 y se deberían definir reglas de intervención con mayor transparencia para evitar saltos inesperados que afecten severamente la estabilidad económica del país.
Reconocer que el sistema de bandas abierto es inviable en Costa Rica, en el tanto el comportamiento de las autoridades monetarias en Estados Unidos sigue intereses muy distintos a los de nuestra autoridad monetaria de Costa Rica y no tengamos resuelto a lo interno, el problema del déficit fiscal y exista poco espacio para protegerse de pérdidas cambiarias abruptas por la poca cobertura de los seguros de pérdidas en fondos de pensiones y entidades de ahorro o crédito.
Apostar exclusivamente a la inflación como el objetivo de política monetaria pone en jaque el crecimiento y el empleo, dejando poco espacio para la definición de un macro-precio tipo de cambio acorde con una economía más equilibrada.
Con los niveles de margen en los términos de intermediación financiera tan altos y con un sistema bancario oligopólico es imposible pensar en una liberalización cambiaria.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com