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No podemos esperar que el único que limpie la casa sea el Gobierno. Tenemos que emprender esa labor entre todos. La ventaja es que ahora estamos mucho más informados y conscientes de lo que ha estado ocurriendo y cómo poder remediarlo. Somos ya una población que exige participar


Podemos ganar jugando limpio

Sigue la alegría. Los costarricenses están cada vez más seguros de que pueden. Sabemos que la Selección Nacional ha pasado a cuartos de final de un modo muy merecido, sin juego sucio.
Ha sido por medio de trabajo limpio, esforzado y con un equipo de jugadores bien capacitado por su entrenador, sin nefastos egoísmos. Entre ellos no hubo espacio para actos de corrupción.
Justamente lo que necesitamos en todas las áreas de la vida nacional. Esa sería la fórmula que permitiría al actual Gobierno hacer avanzar a Costa Rica hacia un desarrollo con equidad y justicia, con visión de futuro.
La gran pregunta hoy es ¿podrá el Gobierno comenzar a poner en práctica un plan nacional teniendo que limpiar antes a las instituciones de Gobierno y del estado y dotarlas de un funcionamiento adecuado para que los recursos que manejan estén al servicio de la población toda y no de personas o grupos inescrupulosos?
Para que la respuesta sea sí, hemos de emular la actitud y las condiciones vistas en el trabajo de la Selección en el Mundial.
¿Podemos hacerlo? Sí, sí podemos. Pero la condición será contar con instituciones verdaderamente, limpias de malos manejos, eficaces para cumplir con la misión que la ley les encomienda y una ciudadanía productiva, incorruptible y bien capacitada.
Hoy lo que nos pasa es que llevamos mucho rezago. Años en que la maleza creció y no hubo quien la quitara. En parte fue nuestra poca participación y en parte la poca transparencia que no nos permitía ver lo que ocurría.
Ahora no podemos esperar que el único que limpie la casa sea el Gobierno. Tenemos que emprender esa labor entre todos. La ventaja es que ahora somos mucho más informados y conscientes de lo que ha estado ocurriendo y cómo poder remediarlo. Somos ya una población que exige participar.
Hay obras pendientes que se analizan permanentemente en las páginas de este medio. Hay que sanear las finanzas públicas. Hay que dotar a toda la población de atención para la salud y la educación, ambas de alta calidad. Entre otras prioridades.
No dejemos de tener presente esta necesidad, hoy que estallamos de alegría por el éxito en el fútbol y también después, cuando la euforia baje de nivel.

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