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Exportar a otras naciones implica conocerlas, no como turistas, sino como verdaderos interesados en profundizar en sus hábitos culturales y de consumo a fin de determinar qué les podríamos ofrecer, de qué modo y presentación, de la actual o futura producción en Costa Rica


Otras culturas… nuevos consumidores

Al igual que lo hicimos con el turismo, desde el inicio de la estrategia para atraerlo, hemos venido centrando los esfuerzos para la exportación y la captación de inversión extranjera directa, mirando de forma casi unidireccional (con pocas excepciones) hacia Estados Unidos.
Esta falta de diversificación nos causa hoy problemas en la economía. Costa Rica sería uno de los más afectados negativamente por la actual crisis fiscal del país del norte, que puede desencadenar una serie de cambios y consecuencias no solo a lo interno de esa nación, sino a muchos otros países.
Hoy reconocemos la necesidad de diversificar, pero tal parece que deberíamos apurar el paso porque además de voltear la mirada hacia otras latitudes, la industria y las empresas que operan en el país deberán emprender el ejercicio de conocer en detalle los gustos y preferencias de nuevos consumidores y esto implica entrar a fondo en otras culturas.
Si bien es cierto que haber dirigido la atención especialmente hacia Norteamérica fue práctico por su capacidad económica y hasta más cómodo porque es una cultura que en alguna medida conocemos, también es cierto que no fue lo mejor.
Dice el refrán popular que “no es bueno poner todos los huevos en la misma canasta” y esta sabiduría podemos aplicarla a muchas esferas de la actividad humana.
De todos modos hoy esa es nuestra realidad y lo que pareciera muy conveniente es, como decíamos, apurar el conocimiento de nuevas culturas.
Un intento de exportar a otras naciones debe comenzar por conocerlas, pero no como turistas, sino como verdaderos interesados en profundizar en sus hábitos culturales y de consumo a fin de determinar qué les podríamos ofrecer, de qué modo y presentación, de la actual o futura producción en Costa Rica.
Por otro lado, es bueno considerar la opinión de algunos economistas, en el sentido de que la inversión extranjera directa no es suficiente para atraer o generar los empleos que necesitamos.
Si el modelo actual está produciendo problemas y crisis de todo tipo a nivel de casi todos los países es conveniente analizar ese rumbo.
Costa Rica tuvo décadas de avanzar mediante una amplia clase media, con su capacidad de consumo y su clima de paz social. Esa clase media aquí, de modo equivocado, los gobiernos permitieron que se deteriorara.
Pero el resto de Latinoamérica anda en busca de esa clase media y en general lo está logrando. Esa mayor masa de población en toda la región, con acceso al consumo, puede ser un buen potencial importador. Es cuestión de quién les vende primero aquello de lo cual carecen.



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