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Viernes 19 Diciembre, 2014

Además del hacinamiento, la resocialización, readaptación, y reinserción del interno es un objetivo no logrado


Nuevo modelo penitenciario

La crisis del sistema penitenciario y las preocupaciones gubernamentales por encontrar alternativas de solución idóneas es una constante que aún espera respuesta adecuada. No obstante, estos centros deben combatir la ociosidad y educar al privado de libertad en actividades productivas que le sirvan dentro del penal, y que a la vez lo preparen para encarar los desafíos de la vida una vez en libertad.
Dentro de este panorama crítico, y desde las políticas sociales de valorización, no es posible pretender encontrar una respuesta dentro de una perspectiva exclusivamente penitenciaria, que en esencia representa la fase final de la problemática criminal.
La sociedad reclama justicia y encarcelamiento para los delincuentes, tratando incesantemente de aliviar los altos índices de criminalidad, mediante uno de los componentes de la seguridad pública que acusa más rezago y abandono, cuya misión es proteger y servir a la comunidad.
Está claro que el hacinamiento generalizado en las cárceles es el aspecto más urgente y de mayor connotación social y repercusión pública en el sistema penitenciario nacional.
Una sociedad jurídicamente organizada, como la costarricense no puede permanecer impasible frente al drama de las cárceles, por ser un problema lacerante que desafía nuestra condición de país democrático, y como tal, comprometido con la preservación y defensa de los derechos humanos.
Un estado democrático y por consiguiente respetuoso de los derechos humanos debe asumir su responsabilidad frente al problema carcelario a partir del reconocimiento de que a las personas privadas de su libertad solo se les ha privado de tal derecho mediante decisión judicial firme y no de los demás derechos que igualmente gozan de protección legal nacional y supranacional, por lo que nada justifica la afectación y negación de aquellos otros derechos.
Costa Rica debe impulsar un nuevo modelo penitenciario enfocado en la reinserción social en condiciones seguras, confiables y humanas para la sociedad, el personal penitenciario y los internos, con la participación activa y corresponsable del sentenciado, su familia y la comunidad, los sectores productivos, la sociedad en general y el gobierno.
El primer paso a seguir es la exploración o diagnóstico de la realidad, a efectos de poder determinar cuál es la situación de la infraestructura penitenciaria, la magnitud de la población penal entre procesados y condenados, el estado de la seguridad, la salud, el trabajo, la educación y el personal penitenciario.
Finalmente, la resocialización, readaptación, y reinserción del interno es hasta hoy un objetivo no logrado, lo que hace necesario un cambio en la forma de articular los componentes de la reinserción social: el trabajo, la capacitación laboral, la educación, la salud y el deporte, para que el interno encuentre incentivos de reintegrarse a la sociedad como ciudadano respetuoso de la ley y el orden.
 

Luis Fernando Allen Forbes

Director ejecutivo
Asociación Salvemos El Río Pacuare