Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 24 Mayo, 2012


De cal y de arena
Montaña de candor


Ungido ya como candidato presidencial del Partido Unificación Nacional para los comicios de 1974, el Dr. Fernando Trejos buscó afanoso el respaldo de don Otilio Ulate, ex Presidente de la República y líder histórico del Partido Unión Nacional. Para vencer sus recelos acerca de su autonomía, el candidato le informó que don Paco Calderón figura con liderazgo determinante del partido que lo postulaba le había prometido cederle el control de la Asamblea Nacional de la Unificación. “¡Ay doctor, es usted una montaña de candor!”, le espetó don Otilio en una respuesta plena de contenido descriptivo con la que dejaba en claro que estaba seguro de que don Paco no aflojaba ni a puñetas el dominio de la Asamblea.
Recuerdo este episodio a propósito de las decisiones de la fracción parlamentaria de la Unidad Social Cristiana anunciadas al país por el diputado Luis Fishman sobre el manejo de la agenda de proyectos del Parlamento y de sus relaciones con el Poder Ejecutivo y sus legisladores. Eso de renunciar a cualquier aspiración futura en el Directorio del Congreso y a una participación especial en cualesquiera de sus Comisiones por la presunta buena fe y amplia disposición de los oficialistas a que, como contraprestación, se investiguen los numerosos casos en que se ha puesto en duda la legitimidad y la moralidad de las resoluciones e inversiones recién denunciadas por la prensa como auténticos “chorizos” es, además de una quema de naves como la de Cortés, toda una montaña de candor.
Obvio es que a los intereses electorales de la maquinaria que controla el Partido Liberación Nacional no conviene apurar ninguna investigación por los riesgos que implica constatar la existencia de inmundicia, obra de funcionarios del partido y de este su gobierno incursos en incompetente, culposa o dolosa gestión. Así, es un suicidio político de la fracción del PUSC ceder terreno en la persecución de estos delitos. ¿O hay algo bajo la carpeta?
El diputado Fishman ha acusado una desastrosa gestión del presupuesto nacional de la que resulta buena parte de un déficit fiscal que se proyecta amenazador para la economía. Demostró que para influir en la rectificación es clave controlar la Comisión de Asuntos Hacendarios y que para sanear la contratación pública, también lo es investigar con plena libertad de acción tantas inversiones cuestionadas. ¿Cómo es que se renuncia al objetivo de controlar el Directorio y la Comisión de Hacienda? Bienvenidos los acuerdos con el gobierno para legislar en materia de necesidad pública. Pero mediando un interés nacional no hacen falta renunciamientos a las funciones elementales del control político propias de los diputados de oposición.
Además, el PUSC y sus diputados tienen una gran deuda pendiente: rectificar los perniciosos efectos del desmantelamiento del Estado Social de Derecho, singularmente en la consolidación de un modelo de Estado que se desentiende de la justa distribución del producto de la riqueza, acentúa la inequidad social y arraiga la presencia de una Costa Rica excluida.

Alvaro Madrigal