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Lunes 11 Febrero, 2013

Las medidas tomadas por el BCCR son correctas, ya que permiten en caso necesario una solución y reestructuración, sin un daño como el de variar el sistema cambiario de un modo apurado e irresponsable


Medidas pertinentes

El presidente del Banco Central (BCCR) fue enfático al decir que prefería optar por el riesgo de limitar la colocación de crédito por parte de las entidades financieras del país antes que tomar el riesgo de eliminar las bandas del tipo de cambio del dólar y permitir una libre flotación.
¿Qué significa esta decisión? Al limitar el crecimiento de las entidades financieras a un 9% en su colocación de créditos en dólares para los próximos nueve meses (el año pasado fue del 20%) lo que se pretende es una reducción del circulante en dólares que implique intervenciones por parte del BCCR para poder mantener el piso del tipo de cambio en ¢500.
Doble riesgo. Estas medidas son las adecuadas, sin embargo, existe el riesgo de que sean insuficientes, motivo por el que se deja la puerta abierta a la posibilidad de variar el sistema cambiario del tipo de cambio del dólar, al revisar el Programa Macroeconómico en junio.
Al establecerse esta limitación al crecimiento del crédito se prevé un aumento en las tasas de interés, esto se da por una disminución de la posibilidad de colocación de divisa pero existe una alta demanda de la misma por parte de empresas e individuos, esto provoca que el dinero disponible sea más caro.
Este aumento afectaría a todo aquel que tenga un crédito en dólares y no solo al que requiera un nuevo crédito, porque las tasas de interés se ajustan a los créditos ya existentes.
La Asociación Bancaria Costarricense, ente al que pertenecen 15 entidades financieras del país, se muestra en desacuerdo con dicha medida, lo que resulta evidente ya que es por medio de su cartera de créditos en dólares que tienen un crecimiento proyectado. A esto se suma que para los bancos privados los créditos en dólares representan ¾ partes de sus créditos según datos de la misma ABC.
Las medidas propuestas pueden subsanar el problema, pero existe un mal mayor, que mientras no sea solucionado no provocará una desestimulación del ingreso de capitales foráneos, y es la obligación del BCCR de mantener el tipo de cambio en ¢500, lo que aun con tasas no muy atractivas no deja de ser un atractivo para la inversión golondrina, que precisamente pretende aprovechar tasas de interés por periodos cortos.
La flotación administrada se presenta como eventual solución definitiva, sin embargo, emplear dicha flotación implica riesgos no menores a los que ha llevado mantener el tipo de cambio en su piso. En el pasado se presentó también como una eventual solución, cuando el tipo de cambio presionaba el techo de la banda.
Al aplicar la flotación administrada se puede presentar, tal y como lo ha demostrado la experiencia en distintas economías basadas en la exportación, una fuerte baja en el tipo de cambio del mismo afectando aún más al sector exportador, que en los últimos meses se ha visto golpeado por la tendencia a la baja del monto referencia del tipo de cambio. Además, provocaría un aumento en el desempleo.
La flotación administrada se debe dar, pero de modo sistemático y ordenado, no al calor de la actual situación, para que la misma pueda ser administrada responsablemente por el BCCR, sin que implique grandes daños a la economía basada en la exportación.
Las medidas tomadas por el BCCR son correctas, ya que permiten en caso necesario una solución y reestructuración, que aunque puede conllevar presiones en ciertos indicadores como el de inflación, no provocarían un daño como el de variar el sistema cambiario de un modo apurado e irresponsable.


David Villatoro Reyes