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Con el Carnaval, los limonenses se empeñan en recuperar cultura, y deberán hacerlo con máxima responsabilidad para que lo mejor de ella sea respetado en su modelo de desarrollo

Más que carnavales para Limón

En estos días los limonenses están celebrando y es de suponer que con dos ingredientes esenciales, esfuerzo y alegría, la recuperación de su tradicional carnaval.
Es de suma importancia la voluntad con que están volviendo a la vida esta fiesta anual que ha sido siempre uno de los símbolos populares de la cultura de los afrodescendientes, tan rica en ritmos, música y danzas, que se manifiesta durante el mes de octubre.
Decimos que es importante porque Limón probablemente está a las puertas de vivir cambios. No solo habrá en esa provincia un nuevo megapuerto, sino que otros desarrollos puede que den un impulso a la zona, históricamente abandonada y desaprovechada por los sucesivos gobiernos que solo se acercan a sus pobladores cada cuatro años cuando necesitan de sus votos en las elecciones nacionales.
Por ello, como decíamos, es importante que los limonenses tomen en sus manos y sean protagonistas de acciones dedicadas a preservar los mejores valores de su cultura, de modo que el posible desarrollo de la provincia se dé en un marco de respeto a ellos.
Acostumbrados como estamos a no ver con claridad, quizás por el poco reconocimiento tanto en términos populares como académicos, de la influencia cultural que la negritud ejerció no solo en Costa Rica sino en Centroamérica (y en todas las naciones hispanocaribeñas), podrían aparecer focos de desarrollo en Limón que no tuvieran clara la importancia de avanzar de la mano con esa realidad que nos marca con tanta fuerza desde la época colonial y que lejos de ignorar debemos aprovechar.
Gobiernos locales, instituciones y empresas deberían actuar en forma conjunta para un desarrollo de Limón armónico con la naturaleza y la cultura de la región, planeado desde el inicio para ser sostenible.
Hemos visto ya las lamentables consecuencias de un desarrollo a base de ocurrencias en otros sitios del país, como Guanacaste por ejemplo, donde nada se planificó bien al punto de que ahora además de otros muchos problemas se sufre ya en algunas zonas por falta de agua.
Ojalá que todo eso haya servido al menos para aprender algo y no repetir errores. Por el momento, es magnífico que los limonenses se empeñen en recuperar cultura, pero deberán hacerlo con máxima responsabilidad y con la certeza de que de la forma como se comprometan con lo mejor de su cultura dependerá el peso que esto tenga en su propio modelo de desarrollo.
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