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Jueves, 15 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Luis Alberto Monge

Carlos Denton [email protected] | Miércoles 16 mayo, 2012




Viendo a este expresidente con todos sus conocimientos, me surgió de nuevo la idea de que el país debería de adjudicar un rol formal a los que sirvieron como primeros mandatarios

Luis Alberto Monge

En estos días tuve la oportunidad de reunirme con el expresidente y me alegró descubrir que está caminando normalmente después del accidente del año pasado. Además está totalmente lúcido, y sigue de cerca los acontecimientos; ha tomado pasos directos para combatir unos casos de discriminación aquí en el país, demostrando que mantiene sus principios y que es capaz de actuar cuando descubre violaciones de los mismos. Sin duda alguna es un recurso nacional.
Mientras que tomamos unos refrescos habló él de cómo pasó de ser un vendedor en un tramo del mercado a ser miembro del sindicato Rerum Novarum, y luego de sus pasos como director para América Latina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). También contó de sus vínculos fuertes con Israel y de sus experiencias cuando sirvió al país como diputado. Afirmó que la Internacional Socialista ya no ostenta el peso de antes, quizás porque el financiamiento principal para ese ente provenía de Europa, continente con serios problemas económicos. Manifestó su preocupación con la situación en los países C4 (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua) y la posibilidad que pudieran afincarse focos del terrorismo internacional en alguno de los mismos.
Hizo énfasis en la conversación que a “nadie le servía que hubiese un gobierno que no funciona porque el país entero se afecta; cuando hay una situación así todos deberían ayudar para que salga adelante”.
A don Luis Alberto le tocó gobernar inmediatamente después de una administración que presidió sobre el colapso de la economía nacional; ya no se pudieron mantener a flote los programas sociales, el sistema educativo y las luchas contra la pobreza basadas en una economía que se dedicaba a la exportación de banano, café, azúcar y carne fresca. Monge logró organizar un equipo de técnicos que diseñó la estrategia que aún se sigue hoy —promoción del turismo, diversificación de la agricultura, fomento de la industria manufacturera y la apertura de mercados. Que Costa Rica hoy disfruta de un ingreso per cápita entre los más altos de la América Latina e indicadores sociales de los mejores del mundo es producto de los esfuerzos de su administración.
Con pocas excepciones todos los costarricenses apoyaron las medidas tomadas en aquel entonces; el país estaba sumido en una crisis profunda, el desempleo estaba en niveles jamás vistos, la moneda colapsada, y varias empresas tuvieron que cerrar sus puertas. Por dicha muchos de “los que dicen no a todo” se “agacharon” en este periodo, poco a poco re-emergiendo cuando sentían que la crisis se había superado.
Viendo a este expresidente con todos sus conocimientos, me surgió de nuevo la idea que el país debería de adjudicar un rol formal a los que sirvieron como primeros mandatarios. Algunos países los dotan con una posición como diputado, mientras que otros los nombran a consejos especiales donde pueden aportar sus ideas. En Costa Rica se mandan a la casa y quizás de vez en cuando alguien los visita para pedir sus consejos. ¡Qué desperdicio!!

Carlos Denton
[email protected]