Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 4 Noviembre, 2015

No existe en la actual Asamblea Legislativa ningún partido que se autodefina como representante de la clase obrera costarricense

Lucha política y sindicatos (II)

Los partidos políticos de los trabajadores, o que dicen representar sus intereses, han existido en la vida nacional desde finales del siglo XIX. Algunos de estos partidos eligieron diputados en distintos procesos electorales.
Nunca, que yo recuerde, los sindicatos propusieron votar por tal o cual partido. Sí lo hacían los dirigentes sindicales que pertenecían a esos partidos. No siempre en las zonas de gran agitación sindical controlada por estos partidos sus dirigentes recibían igual confianza política para ser electos como regidores o diputados.


Sindicalmente muchos dirigentes tenían y gozaban de amplio apoyo en sus luchas, en sus centros de trabajo, pero electoralmente no lo recibían igual por la propia diversidad política de los afiliados sindicales.
Esto se sigue dando. Los afiliados a cualquier sindicato simpatizan libremente por diversos partidos y dirigentes políticos, por eso las juntas directivas de los sindicatos, y sus dirigentes, se autolimitan de expresar sus simpatías por tal o cual partido o dirigente político.
El discurso sindical más próximo usado en las últimos procesos electorales ha sido de llamar a votar por exclusión, con consignas generales, de llamar a votar contra los partidos tradicionales, el bipartidismo y los partidos corruptos, contra la clase política corrupta, contra los neoliberales, contra los que quieren privatizar las instituciones públicas y quieren desmantelar el Estado Social de Derecho, contra los que quieren seguir amarrando el país a los intereses del gran capital internacional y por insertarnos en los nuevos tratados de libre comercio, de carácter casi mundial.
No se les pone el nombre a estos partidos porque en sus bases hay también trabajadores y afiliados a sindicatos.
No existe en la actual Asamblea Legislativa ningún partido que por sí se autodefina como representante de la clase obrera costarricense. Este concepto hoy ha variado mucho. Los partidos políticos de izquierda, haciendo excepción de las corrientes troskistas, no tienen en sus planteamientos políticos un enfoque analítico desde la lucha de clases.
Para los sindicatos actuales en general ha desaparecido este enfoque. Para ellos el gobierno, hoy del PAC, no es en estricto un gobierno representativo de la clase burguesa dominante y sus intereses. Para algunos dirigentes sindicales el gobierno PAC es amigo de la clase trabajadora y de los empleados públicos. Por ello se acercan eróticamente a su poder gubernativo, le lanzan abrazos políticos en proyectos de alianzas tácticas y estratégicas de corto plazo. Callan la represión que este gobierno ha ejecutado desde su inicio en algunas luchas sindicales y campesinas, callan y ocultan que es este gobierno PAC el que ha girado instrucciones directas para denunciar y acabar con todas las convenciones colectivas de trabajo, se autoengañan con el levantamiento de veto de la Reforma Procesal Laboral, desmovilizan a los trabajadores en sus luchas laborales específicas contra la patronal gubernativa.
Se orientan en mucho por consignas más generales, contra el ataque neoliberal contra el empleo público, contra el salario único, por la urgente defensa de todas la Convenciones de Trabajo, se sorprenden (¡!), en lugar de pedir su destitución, de que el Ministro de Trabajo abandere la lucha gubernativa contra los derechos sociales y laborales.

Vladimir de la Cruz