Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

Enviar
Jueves 27 Septiembre, 2012


De cal y de arena
Los cruzados dentro del PLN

Para exorcizar al Partido Liberación Nacional y restituirle su identidad ideológica histórica, no bastará con desbancar a los Arias.
Nada garantiza que con frustrar la candidatura presidencial de don Rodrigo el Partido va a dejar de ser la maquinaria electoral en que se ha convertido ni va a volver a las trincheras de la lucha por la justicia social.
Liberación Nacional hoy en día funciona como un conciliábulo de influyentes y poderosos personajes con visión empresarial más que política.
Cosa muy distinta a aquel movimiento político que emergió de una contienda bélica con la bandera de la asepsia en las urnas y en la gestión política, determinado a preservar la Reforma Social de Calderón Guardia que José Figueres Ferrer y sus colaboradores en la Junta de Gobierno complementaron con un conjunto de medidas idóneas para transformar la estructura económica y social del país, suficientes para construir una democracia ejemplar.
Los Arias tienen el control de los órganos del Partido y de sus brazos ejecutores: la fracción parlamentaria, los municipios, la asamblea nacional y la ampliada… hasta los miembros del Poder Ejecutivo se mueven con sigilo a la hora de decidir asuntos que saben afines a los intereses de los Arias.
Desde afuera, al PLN de hoy se le mira como una maquinaria electoral obsesionada por la posesión del gobierno para influir y decidir en pro de un modelo económico y social neoliberal.
Así es el partido parido por Oscar Arias contra viento y marea, donde anida tal concentración de poder que ha llegado a provocar una resaca que la critica y la teme al punto de atizar la antítesis de una intriga que busca apuradamente devastarla.
A la cita concurre el ex Presidente Monge Alvarez, el más preclaro crítico de las desviaciones ideológicas del PLN y del poder de los Arias, tras años de alejamiento. Lo hace con la esperanza de que ese movimiento redentor impida la candidatura de Rodrigo y abra, entonces, la democratización del Partido y su retorno a la legítima Social Democracia con cuyos postulados se forjó una Costa Rica descollante. Pero si Arias gana, ¿volverá don Luis Alberto a su cartuja? Y en el evento de que la rebelión de estos “cruzados” se salga con la suya, ¿qué garantías hay de que Liberación Nacional abomine de las posiciones neoliberales que abrazó por la influencia de la oligarquía económica y financiera que lo cooptó para devastar el Estado Social de Derecho moldeado por la Junta Fundadora, institucionalizado por la Asamblea Nacional Constituyente y vitalizado por Figueres, Orlich, Oduber y Monge?
No será fácil desahuciar las corrientes neoliberales. Tampoco veo ni convencidos ni decididos de hacerlo a los precandidatos con opción al triunfo en las elecciones internas. De repente también están muy comprometidos con esas fuerzas de la derecha extremosa que terminaron adueñándose del PLN.
Y algo tremendo: al que triunfe le espera esa devastadora ola de corrupción ante la cual el Partido ha andado con pendejera.

Alvaro Madrigal