Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 4 Julio, 2012


Pizarrón
Liderazgos y partidismos


El país y su democracia política, como sistema, se ha construido con liderazgos políticos, partidismos y con pactos nacionales de estos líderes y partidos, el partidismo como tendencia u opinión a favor de un partido, y pocas veces en favor de un líder partidario. Desde el siglo XIX es así pasando desde el caudillismo tradicional, autoritario o consensual, hasta el liderazgo intelectual de algunos de sus protagonistas. Quizá este último rasgo es el de menor presencia.
El liderazgo político no se ha referido a las ideas políticas de algunos líderes sino a su visión pragmática y realista, y la visión costarricense con que han abordado la situación política que les toca vivir y enfrentar y los destaca.
A algunos líderes o caudillos se les vincula con los movimientos políticos de los que surgieron o hicieron surgir, liberalismo, reformismo o comunismo, o a las tendencias partidarias que logran materializar con su presencia u obras de gobierno, que se reconocen por sus apellidos por ser líderes fundadores, volismo, morismo, figuerismo y calderonismo.
Derivado de esto, algunos movimientos políticos tuvieron su propia fisonomía, en partidos políticos, como los liberales, el Reformista, el Comunista, Liberación Nacional (PLN), y la Unidad Social Cristiana (PUSC), que evoca las corrientes políticas socialcristianas. Son los cinco pilares de este proceso democrático nacional.
Especialmente ligados a planteamientos doctrinales han sido los comunistas y socialistas, al marxismo leninismo y sus variantes, los liberacionistas a la socialdemocracia clásica y sus nuevos planteamientos, y los socialcristianos a la doctrina social de la Iglesia y sus filósofos políticos del siglo XX. Las nuevas tendencias político económicas neoliberales se expresan en prácticas de gobierno del PLN y el PUSC, y en otros partidos actuales, sin que exista un ideario neoliberal al que se adscriben sus personas y dirigentes, ni se agita como bandera de atracción.
Los partidos que de ellos surgieron y existen desarrollaron al interior nuevos líderes que no han impreso a dichos partidos su propio sello personalista, y solo existen en función de dichos partidos, su tradición y nombre partidario, y mientras estén en ellos. A lo sumo desarrollan tendencias ocasionales no superiores a los que sus propios partidos representan en la comunidad nacional, y coyunturales cuando son candidatos presidenciales de dichos partidos.
En el PLN y el PUSC sus candidatos presidenciales imponen su apellido en el periodo electoral sin crear ninguna tendencia adicional partidaria. En el PUSC y sus raíces, trejismo, echandismo, caracismo, rodriguismo, abelismo, toledismo. En el PLN, oduberismo, mongismo, castillismo, corralismo, arayismo, chinchillismo. Distintos son en estos partidos el calderonismo de Rafael Angel Calderón Fournier y el arismo de Oscar Arias Sánchez. El figuerismo es el de don Pepe.
Líderes comunistas, y socialistas, luego de la muerte de Manuel Mora, no identifican sus movimientos con sus apellidos, carecen de esa presencia y reconocimiento y persisten del recuerdo morista.

Vladimir de la Cruz