Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 7 Junio, 2013

El manto con que acostumbrábamos cubrir nuestras impudicias, se ha roto en jirones debido a los ininterrumpidos escándalos


Laura: Último round

El actual gobierno con Laura como protagonista principal, busca convertirse en el epicentro de la actividad política nacional… e internacional. El precio que hemos pagado es descomunal, pues nuestro prestigio como nación se ha visto seriamente cuestionado.
El manto con que acostumbrábamos cubrir nuestras impudicias, se ha roto en jirones debido a los ininterrumpidos escándalos, algunos de los cuales fueron incluso denunciados en sus inicios allende nuestras fronteras; lo cual se ha dado tanto en la política exterior como en la doméstica.
En el ámbito internacional, Zapote ha aprovechado la presidencia pro témpore que en estos primeros seis meses del año le corresponden, para invitar a los principales líderes que ejercen una influencia decisiva en nuestra política interna. Costa Rica es un país muy diminuto que vive, quizás en forma desmedida, del comercio exterior, minusvalorando erróneamente la producción y el consumo nacionales, lo que ha llevado a nuestro campesinado a la ruina y tiene a todos los sectores de la economía nacional al borde del colapso, excepto a los exportadores, la mayoría de los cuales son extranjeros.
Teniendo en vista esta indiscutible verdad, el gobierno ha invitado a los presidentes de México y Brasil, las grandes potencias de la región, lo mismo que al presidente de China. En cuanto a Obama, fue él quien sin previo aviso (lo cual constituye una violación de las más elementales normas que regulan las relaciones entre naciones soberanas) decidió pasar aquí un week end para recordar que él es el actual capataz de este patio.
Solo vio del pueblo costarricense unos cuantos escolares mientras el país, a despecho de nuestra Constitución, era ocupado militarmente por el ejército más poderoso de la tierra… y todo para no ofrecer nada que pudiese contribuir al progreso nacional, como sí lo hizo el gobernante chino.
Todo lo cual es comprensible, dado que la economía norteamericana sigue en una profunda crisis y su deuda es la mayor de la historia de la humanidad, mientras que el gigante oriental se prevé que en los próximos años se convierta en la primera potencia mundial.
En cuanto a la invitación a los líderes de las potencias latinoamericanas, se saldaron con un balance negativo y humillante. Peña Nieto se negó a apoyar a Costa Rica en su litigio fronterizo con Nicaragua; Ortega se negó a venir. Pero el caso de Brasil fue peor, pues Dilma que, junto a Merkel y a Cristina de Krishner, es considerada la mujer más poderosa del planeta, rechazó sin mucha cortesía venir a un país que no es prioridad; Planalto no considera importante que su moradora establezca contactos personales con quien hoy está ya casi con un pie afuera de Zapote.
A pesar de estos sinsabores, la política internacional de Laura es lo más llamativo. Porque, si miramos hacia dentro, los escándalos por lavado de dinero y el asesinato de un ecologista oscurecen en mucho lo poco que sus ajetreos diplomáticos puedan lograr. Laura pierde por puntos su último round, con lo que su derrota al final de este cuatrienio parece inevitable.