¡Las estrellas se respetan!
Neymar se jugó un partidazo cuando más lo necesitaba Brasil; imparable para la retaguardia “Roja”, pasó raudo entre Xavi y Busquets. Lluis Gené-AFP/La República
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¡Las estrellas se respetan!

Brasil se dio un paseo ante la campeona del mundo para quedarse, por tercera vez consecutiva, con la Copa Confederaciones

Que España ha sido la mejor selección de los últimos años nadie lo pone en duda, pero que Brasil lo ha sido siempre tampoco, y para demostrarlo recurrió a su juego bonito, a las acciones que llegan, a su fútbol.

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De la mano de Neymar y Fred se bastaron para pintarle la cara a la campeona del mundo, que apenas al primer minuto del partido ya tenía la suerte en contra y así fue a lo largo de los 90 minutos, ya que ni de penal logró marcar.
Iker Casillas falló, también Sergio Ramos, expulsaron a Gerard Piqué y Andrés Iniesta no llegó al compromiso. La posesión, que esta vez no fue tan amplia, no resultó, era el día de Brasil, era el momento de recuperar el “jogo bonito”.
A un año de que se juegue el Mundial de 2014, Brasil necesitaba un revulsivo, requería subir sus acciones, tan devaluadas en la previa y el momento, junto al rival, no podía ser mejor. El Maracaná y España. El resto fue alegría.
Ah, también era el momento para que Neymar disipara cualquier duda sobre su capacidad individual y colectiva, y vaya que lo logró con creces, haciendo ver muy mal a algunos que van a ser sus próximos compañeros de equipo.
Como señaló el Diario Marca “los Fred, Neymar y compañía fueron mejores de principio a fin y juguetearon con una Roja desconocida, a la que no le salió nada”.
Y es que cuando nada va a salir se nota de entrada. Un centro a la nada terminó en gol, nadie despejó, Casillas no salió, Fred se cayó, pero era su día, estaba de suerte, y apenas con 90 segundos de partido, tocó la pelota para inaugurar el marcador, 1 a 0 para Brasil.
El peso de la historia es claro, las matemáticas no mienten y cinco estrellas son más que una.
“El partido soñado por todos los protagonistas. El duelo más esperado entre la selección más laureada de la historia, la pentacampeona Brasil, contra la que marcaba el pulso del fútbol mundial.
Y cuando posiblemente Del Bosque hacía planes sobre cómo enfrentar la complementaria, sobre cómo iría por ese empate, llegó Neymar para, desde un ángulo difícil, soltar un obús, que por poco revienta la red.
Ese crack, quien generalmente acaricia la pelota, quien no la agrede, no deja que se ensucie, sacó, cual mago, potencia de su pierna izquierda, para, en 44 minutos, poner el 2 a 0, y hacer sonar la samba más fuerte en el Maracaná.
Italia había enseñado el camino para desdibujar a España. El gran secreto es la superioridad sobre sus laterales. Arbeloa sufrió con Neymar y Alba no tuvo su día con Hulk. Faltó consistencia defensiva al centro del campo de la Roja. Brasil llegó fácil y en oleadas.
En la complementaria la misma medicina, la misma dosis y por el mismo camino. Dos minutos y gol de Brasil. Hulk rompió en velocidad, Neymar la dejó pasar en un gran gesto y Fred definió ajustado al poste. Maracaná era una fiesta. El baño soñado al campeón del momento.
Con la losa de tres goles en contra y un partido al gusto de Brasil para explotar sus virtudes, Del Bosque buscó la reacción con Navas. El primer balón que tocó provocó un penalti de Marcelo. Ramos asumió la responsabilidad y falló. Cruzó su disparo y acarició el poste.
La final estaba perdida y había que evitar el ridículo. Brasil no frenaría. Tenía un mensaje de dominio que lanzar al mundo. Y España mantuvo la grandeza del campeón para caer atacando.
La Confederaciones se clava como una espina y sirve de aviso para el Mundial que asoma en el que la Roja ya no será la gran favorita.

Cristian Williams y EFE
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