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Sábado 30 Noviembre, 2013

Al darse prioridad al crecimiento económico se olvida que es fundamental que la economía esté al servicio de las personas


La triada de la pobreza, desempleo y desigualdad

Nos debe llamar la atención la situación que se presenta en nuestro país con el desempleo, la pobreza y la desigualdad. Actualmente Costa Rica presenta una de las desigualdades más altas de América Latina.
De acuerdo con el XIX Informe del Estado de la Nación, en los últimos 20 años la desigualdad se disparó y hoy el ingreso del quintil más rico de la población es 24,8 veces mayor que el ingreso del quintil más pobre. Por lo que se ha vuelto uno de los países más desiguales de Latinoamérica, con mayores niveles de desigualdad de países como Venezuela, Argentina y Méjico, que ya es mucho decir.
De acuerdo con el citado Informe del Estado de la Nación, el coeficiente de GINI, indica que Costa Rica entró a una etapa de elevada desigualdad. En lo que se refiere al desempleo, el aumento ha sido generalizado en los últimos años, así lo releva el XIX Informe del Estado de la Nación. En 1990 el desempleo abierto en Costa Rica era de un 4,5 %, una década después alcanzo un 5,1 % y el año 2013 llego a un 7,8 %.
Las víctimas favoritas del desempleo son las mujeres jóvenes. Respecto a la pobreza, dicho informe confirma que desde hace años la pobreza afecta a un 20% de los hogares, y en algunos años se ha superado ese 20%.
Aunado a la problemática que las promesas de los partidos políticos para reducir la pobreza, no se llegan a cumplir, al asumir el gobierno, entre otros aspectos porque son superficiales, sin los adecuados estudios y muchas de las promesas no tienen el adecuado sustento económico, es decir, no se cuenta con los recursos para cumplirlas. No se ha logrado que las políticas sociales tengan efecto sobre la pobreza, la distribución del ingreso y mejores oportunidades para los pobres, debido en parte a exceso de burocracia y los costos que ello conlleva, aunado a que existen más de 20 entidades que ejecutan programas para combatir la pobreza, y sus resultados son muy deficientes.
Se debe realizar una reestructuración de las entidades del sector social, cambiar el enfoque de los programas sociales, mejorar la calidad de la educación, para que realmente sea un motor para salir de la pobreza, y combatir la desigualdad social. Se deben generar nuevos polos de desarrollo en el país, fortalecer más las pymes y el sector agrícola. Generar nuevas fuentes de empleo no solo en el sector industrial y de servicios. Generar las condiciones para una mayor inversión extranjera proactiva, que genere empleo y un desarrollo social.
Es pertinente realizar un análisis sobre el camino que ha seguido nuestro país y su impacto en lo social, producto de la aplicación de políticas que propiciaron especialmente el crecimiento económico, así como políticas de restricción del gasto público especialmente en programas sociales así como por la poca capacidad institucional para ejecutar los programas y proyectos en el campo social. Además por la implementación cada vez en mayor grado de la globalización económica, lo cual ha provocado efectos sociales o un costo social, que me parece no se han analizado y valorado adecuadamente los efectos que ya ha provocado y que pueden producirse en el futuro. Al darse prioridad al crecimiento económico se olvida que es fundamental que la economía esté al servicio de las personas y del medio ambiente y no que las personas y el medio ambiente estén al servicio de las economías y es imperativo que la globalización económica incluya el elemento de solidaridad humana, si realmente se quiere contribuir a reducir la pobreza y disminuir la brecha entre los que más tienen y los más desposeídos, en aras de la armonía y la paz social.


Lic. Bernal Monge Pacheco
Consultor