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Sábado 22 Junio, 2013

En el mundo laboral se acepta que la productividad depende de una fuerza de trabajo que sea emocionalmente competente


La inteligencia emocional hoy

Antes lo que se analizaba en las personas era la inteligencia racional. No obstante, en los inicios de los años 90, el psicólogo de Yale Meter Salovey y John Mayer, de la Universidad de New Hampshire, definieron la inteligencia interpersonal e intrapersonal con el llamativo nombre de “Inteligencia Emocional”.
El tema despertó la atención mundial gracias al psicólogo de Harvard Daniel Goleman, con su libro Inteligencia Emocional.
La inteligencia emocional abarca cualidades como la comprensión de las propias emociones, la capacidad de saber ponerse en el lugar de las otras personas y de conducir las emociones de manera que mejoren la calidad de vida.
Recientemente Goleman introduce dentro de la teoría organizacional, el término “competencia emocional”, en referencia al manejo adecuado de las emociones en el sitio de trabajo, fomentando un “clima emocional” adecuado para un desempeño exitoso. En el mundo laboral se acepta que la productividad depende de una fuerza de trabajo que sea emocionalmente competente.
El término “competencia emocional” es un derivado de la teoría desarrollada por los científicos y psicólogos norteamericanos Peter Salovey y John Mayer antes citados, que describe las cualidades emocionales que según sus apreciaciones, tienen importancia para alcanzar el éxito, entre las cuales se encuentran: la empatía, la expresión y comprensión de los sentimientos, el control de nuestro genio, la independencia, y el respeto.
Algunos consideran que la inteligencia emocional aplicada en la práctica de estrategias y en la implementación de mecanismos adecuados, ha sido efectiva en la sensibilización, capacitación, entrenamiento y ejecución de habilidades y talentos de dominio emocional.
Asimismo puede ayudar a identificar debilidades y conflictos internos, consolidación de capacidades y competencias emocionales e intelectuales, mayor autocontrol sobre emociones y sentimientos, encarar y solventar de modo adecuado temores, ansiedad, ira, tristeza, soledad, culpa, vergüenza, etc.
No se trata de poner la inteligencia al servicio de las emociones, que normalmente son pasajeras y cambiantes, sino de integrarla constructiva y eficientemente con los sentimientos, las actitudes y la personalidad del individuo.
Daniel Goleman considera la inteligencia emocional como una forma de interactuar con el mundo. A la hora de desarrollar tú inteligencia emocional, la clave está en utilizar las emociones de forma inteligente, para que trabajen en beneficio propio.
Para avanzar en nuestra gestión emocional es muy útil descubrir cuáles son nuestros valores y analizar las creencias que nos hemos formado alrededor de esos valores. Esas creencias son los filtros por los que vemos el mundo y determinan nuestra forma de pensar y de sentir. Si quieres obtener un nivel superior en tus resultados, tienes que estar dispuesto a desprenderte de algunas de tus antiguas formas de pensar para adoptar otras nuevas.

Bernal Monge Pacheco

Consultor