Enviar
Sábado 12 Abril, 2014

Son un grupo de partidarios que han tenido el tiempo necesario (últimos ocho años) para tejer una red de contactos internos a todos los niveles administrativos de las instituciones del sector público


La fumigación de los diablillos verdes


Con la llegada de don Luis Guillermo Solís a la presidencia de la República, se genera una necesidad primaria que le asegure la gobernabilidad.
Esa urgencia, aunada a su visión país, le permitirá realizar todos los proyectos y planes que desde el Ejecutivo va a impulsar, con la imperante necesidad y sobrada capacidad de tener que negociar con el multipartidismo del Poder Legislativo.
Nos referimos a lo que don Alberto Cañas denomina "los diablillos verdes", y no son ni más ni menos que personeros que han utilizado sus influencias políticas para ingresar a todas las instituciones del sector público (centralizado y descentralizado) y desde ahí, apoyados con el conocimiento de la operatividad del sistema y con acceso a información privilegiada, logran favorecerse y favorecer a terceros.
Son un grupo de partidarios que han tenido el tiempo necesario (últimos ocho años) para consolidar sus aspiraciones y tejer una red de contactos internos a todos los niveles administrativos de las instituciones del sector público, que al mejor estilo de wiki link, les permite retrasar, manipular y hasta esconder información clave para la ejecución de los planes que desde la alta administración se desean ejecutar.
También han tenido el tiempo y la capacidad de conocer a detalle todos los recovecos procedimentales y legales del enmarañado y laberíntico sector público, y en muy poco tiempo van a tener la habilidad de trabar las iniciativas del Poder Ejecutivo, cobijados en dictámenes y procedimientos técnico-legales hacer que la cosa por más simple que parezca cueste un mundo realizarla.
No se trata de cambiar de diablillos verdes a diablillos anaranjados, es de realizar un profundo análisis del sector institucional y erradicar de una vez por todas los favores políticos y hacer que los funcionarios públicos (especialmente de los mandos medios) se comprometan a hacer más liviana la carga y a empujar hacia el mismo lado la atascada carreta de desarrollo, tan urgido actualmente en nuestra querida Costa Rica.

Mynor Retana Cárdenas

Ingeniero

[email protected]l.com