La coyuntura pide flexibilidad
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Se debe llegar a un acuerdo nacional y para alcanzarlo la flexibilidad es indispensable. Las posiciones cerradas no invitan al entendimiento. Los debates desenfrenados e inflexibles solo aseguran una negociación infructuosa


La coyuntura pide flexibilidad

Hoy lo más importante sería que los cambios que se dieran, atendiendo a esa amplia mayoría que votó por el actual gobierno porque los ofrecía, se lograran concretar mediante un acuerdo nacional que evite mayor deterioro al país.
Para ello se debe ser flexible. Las posiciones cerradas no invitan a ningún acuerdo.


Por un lado, el sector productivo debe palpar un buen clima que lo estimule a continuar, y por otro lado se deben atender los problemas que llevaron al descontento que fue creciendo durante los últimos gobiernos.
Es posible que los cambios a que se refirió siempre el hoy presidente, Luis G. Solís, cada quien los viera desde la óptica de sus deseos y de ser así todos podrían pensar que ahora no está cumpliendo.
Es indudable que esta administración no debería gobernar para un solo sector de la población. Hacerlo para todos significa guardar un equilibrio sano que puede lograrse justamente desde un acuerdo donde cada quien sienta que sus intereses han sido tomados en cuenta aunque no logre el 100 por ciento de sus deseos.
Esta difícil y compleja labor no es, sin embargo, imposible. Bastaría con que el deseo de llegar al mencionado acuerdo y la flexibilidad necesaria para lograrlo estuvieran siempre presentes en la mesa de conversaciones.
Y estas deberían ser siempre eso: conversaciones. Nunca desenfrenados debates donde la inflexibilidad sea la característica que asegure una negociación infructuosa.
El sector productivo debería contar con un buen clima que genere seguridad para hacer las inversiones. Es este sector el que hoy podría generar empleo, ya que el sector público requiere más bien rebajar planillas.
El gobierno también debería atender las necesidades de la población que fueron desatendidas durante muchos años y generaron el profundo descontento. Hay que garantizar a todos salud, educación, seguridad y frenar la corrupción y el déficit fiscal.
Alcanzar unos ingresos que equivalgan a los egresos del país, implica un mejor cobro de impuestos (también de las cuotas a la Caja), pero esto no tiene por qué significar un problema para el sector productivo que no los evade.
Los que sí lo hacen no están en condiciones de pedir a una administración por aquello para lo cual no están contribuyendo.
En el caso del contrabando, fuera de quienes lo practican, el resto del sector productivo que opera en el marco de la ley está de acuerdo con combatir una competencia ilegal que solo los perjudica.
La coyuntura es sumamente difícil y compleja, quienes no ayuden a zanjar diferencias le estarán haciendo un gran daño a Costa Rica.


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