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Domingo, 18 de noviembre de 2018



EDITORIAL


La buena gestión de los migrantes

| Sábado 20 septiembre, 2014



El mundo de hoy, en constante cambio, ha generado un fenómeno migratorio diferente al del siglo pasado. Aquel, como tantas otras cosas, era estable, el de ahora no lo es


La buena gestión de los migrantes

Muchos aspectos de la vida nacional pueden ser positivos o negativos de acuerdo con la forma como se gestionan. Uno de ellos, sin duda, es el tema de las migraciones.
El mundo de hoy, en constante cambio, ha generado un fenómeno migratorio diferente al del siglo pasado. Aquel, como tantas otras cosas, era estable, el de ahora no lo es.
Muchas personas migran al extranjero ya sea por necesidad económica o por mejores oportunidades para desempeñarse en sus profesiones, entre muchas otras razones como las de índole familiar o porque prefieren el ambiente social de algún país.
Pero diversas circunstancias pueden mover a estos migrantes a regresar luego de unos pocos años a su país de origen o a trasladarse a un tercero.
En todo caso el que este fenómeno se convierta en positivo o negativo para una nación dependerá, indudablemente, de cómo se gestione la llegada o salida de migrantes.
En Costa Rica tenemos el ejemplo más visible en los nicaragüenses que se dedican a labores que ya el nacional no hace, con excepciones, porque ha tenido otras oportunidades gracias a su acceso a la salud y la educación.
Sin embargo, la falta de una correcta gestión del fenómeno migratorio podría convertirlo en un problema, al igual que a muchas otras actividades de la vida nacional.
Por ejemplo, es muy importante la incorporación a la actividad productiva formal de cualquier extranjero que llegue al país en busca de trabajo, para que contribuya al igual que los nacionales a diferentes servicios que requerirá.
No obstante, para que eso suceda, lo primero sería que hubiera una política de apoyo en el país a las microempresas y las pymes para que estas no cayeran en la informalidad sino que se consolidaran, pudieran ingresar al sector productivo formal y crear empleo de ese tipo.
Tener política migratoria más o menos abierta depende de la capacidad del país para gestionar esta fuerza laboral de manera correcta y que así esta contribuya al desarrollo.
En Costa Rica el 12% de la población es migrante y gran cantidad de empresas son creadas por este tipo de personas.
El fenómeno puede significar también un enriquecimiento cultural, siempre que se valore y conserve la cultura local adoptando lo mejor de la foránea.
En Centroamérica se necesitan una serie de medidas de corto, mediano y largo plazo diseñadas y puestas en práctica de modo eficiente y eficaz, para obtener el mejor provecho de los inmigrantes y evitar la fuga de recurso humano calificado hacia otras latitudes.