Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 29 Junio, 2012


Honduras y Paraguay


Lo que ha acaecido en Paraguay no es más que un asalto a su incipiente democracia. Se aplicó aquí aquello del “eslabón más débil”, en que los sectores más retrógrados se inspiran para imponer regímenes fascistoides.
Ese mismo esquema se usó con éxito en nuestra vecina Honduras con el resultado que todos conocemos. Allí no solo se erradicó en forma violenta un titubeante paso hacia una democracia real, sino que se implantó un régimen sostenido tan solo por el terrorismo de Estado.
Hoy Honduras se ha convertido en el país más violento de la humanidad. Nadie más que los periodistas lo sufren cada día. Si el pueblo paraguayo no se organiza —cosa que dichosamente está haciendo en forma acelerada— en un sólido y amplio frente de resistencia dentro, acompañado de una fuerte presión internacional, sufrirá el macabro destino de nuestros vecinos.
Pero las similitudes van más allá. Basta con analizar quiénes han sido las organizaciones políticas (agentes formales) que han provocado este alevoso golpe a la democracia y quiénes las fuerzas socio-económicas (agentes reales).
En cuanto a los primeros, provienen de las filas del aliado (¿?) del presidente constitucional Fernando Lugo, el Partido Liberal. Significativamente lleva el mismo nombre que en Honduras. Tradicionalmente los liberales habían jugado el papel de centro político. Hoy se han convertido en furgón de cola de las fuerzas más retrógradas. Sin los Judas provenientes de las filas liberales, los conservadores ni con el apoyo del ejército y de las trasnacionales (petroleras en Honduras, Monsalto en Paraguay) hubieran tenido las fuerzas para lograr sus abominables propósitos.
Algo similar, aunque menos sangriento, ha pasado con los partidos socialdemócratas de los países europeos más golpeados por la crisis (Grecia, España, Portugal).
Una de las más significativas consecuencias de lo anterior es que prácticamente ha desaparecido el centro. En lo sucesivo se dará un brutal enfrentamiento entre los dos polos del escenario político, reflejando así la implacable lucha de clases que se libra en el ámbito de la sociedad civil.
En cuanto a los agentes reales que han protagonizado estos trágicos sucesos, son en primer lugar los grandes terratenientes. En el caso del Paraguay, la situación es medieval: 85% del suelo cultivable está en manos del 2% de la población. Algunos de esos señores feudales se enriquecieron bajo la dictadura de Stroessner y de los corruptos regímenes posteriores, otros provienen de familias del Sur de Brasil. Un sangriento enfrentamiento entre campesinos y policías, promovido por el Ministro del Interior, fue la chispa que desató el incendio.
Consecuentemente, un eventual y deseable triunfo de los sectores democráticos debe comenzar por una profunda reforma agraria. Lo cual es válido para otros países de la región, como Méjico, Guatemala, Honduras, Colombia.
Conclusión: hoy las transformaciones sociales se convierten, no solo en un imperativo ético, sino también político y económico.

Arnoldo Mora