Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 24 Julio, 2013

El Partido LIBRE buscará la reforma constitucional que permitiría la reelección presidencial; ellos quisieran dar a Mel una segunda oportunidad de gobernar


Honduras, aún recuperándose del golpe

El golpe de Estado el 28 de junio de 2009 dejó a muchos observadores estupefactos; la acción de las fuerzas armadas de Honduras parecía algo del siglo XIX, imposible en una época de elecciones populares, de garantías constitucionales y de organizaciones internacionales estructuradas para evitar este tipo de acontecimientos.
Independientemente de que el observador considere que fuera necesaria esta acción de los militares, que dejó al depuesto presidente Manuel “Mel” Zelaya empijamado en el Aeropuerto Juan Santamaría, el impacto de la remoción continúa sintiéndose en todos los sectores de uno de los países más pobres de América Latina.
Ahora que se acercan las elecciones nacionales, por celebrarse a finales de noviembre de este año, se revela otra manifestación del impacto de los eventos de 2009. Por primera vez en por lo menos 100 años, son tres los partidos políticos que participan con capacidad de ganar los comicios, uno de los cuales es LIBRE, que postula a la esposa de Mel como su candidata. Gane o no la presidencia esta agrupación nueva, es seguro que tendrá una presencia fuerte en el Congreso, que asume el año entrante.
Hasta cierto punto esta elección es una “victoria” para Porfirio “Pepe” Lobo, que asumió la presidencia de un país postrado económicamente y dividido políticamente en 2010. Lobo tomó poder como primer mandatario en una situación donde varios países habían retirado sus relaciones diplomáticas y la ayuda de las naciones “cooperantes” había sido recortada a mínimos. Intentó de inmediato la unidad nacional, incorporando figuras de varios partidos políticos en su gabinete y en otros puestos de importancia. Entendió que tenía que lograr la repatriación de Mel y su participación política dentro de Honduras para cerrar las brechas. Estas dos acciones antagonizaron a los que apoyaron el golpe, y otras maniobras provocaron la ira de agrupaciones afines a él. Pero regresaron la ayuda internacional y el reconocimiento diplomático.
Tuvo que gobernar estos últimos cuatro años con oposición de varios espectros políticos, mientras que el crimen organizado cada vez más levantaba su presencia como un espectro proveniente de las tumbas de las víctimas de homicidios.
La ejecución de comunicadores fue especialmente pronunciada en este período. La inversión directa sufrió una merma pronunciada y por falta de fondos la atención sanitaria fue minimizada. Todo esto ocurre mientras el mundo pasa por una crisis financiera que apareció exacerbada en Honduras.
Lobo dejará la presidencia en enero con poca aprobación de su pueblo porque el costo de la reunificación del país a él se lo cobran; es difícil ver favorablemente a un gobierno cuando la persona lucha desesperadamente por la supervivencia económica y la seguridad física de su familia.
El Partido LIBRE buscará la reforma constitucional, que entre otras cosas permitiría la reelección presidencial; ellos quisieran dar a Mel una segunda oportunidad de gobernar. Quizás Pepe Lobo pueda aprovechar la misma reforma y regresar a la presidencia en una situación menos onerosa que esta de tipo post-golpista.


Carlos Denton

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