Hay que detener el enfriamiento
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Urgen menor regulación con adecuados controles, menos tramitomanía, Estado eficiente y digital, mejor crédito y buena infraestructura

Hay que detener el enfriamiento

Signos de desaceleración de la economía en Costa Rica, al igual que ocurre en el resto del mundo, nos indican claramente que es necesario tomar medidas que realmente sean capaces de provocar la reactivación.
Hay síntomas claros de enfriamiento. Pareciera que las tasas de interés han provocado menor actividad y como consecuencia se ha retraído el mercado de trabajo.

Las autoridades monetarias han mantenido el tipo de cambio pegado al piso, lo cual ayudó a mantener controlada la inflación. Sin embargo, eso tuvo un costo: el enfriamiento de la economía.
Vemos que, mientras en algunos países del mundo desarrollado se emite moneda, en Costa Rica las medidas tomadas producen el efecto contrario.
Por ello, si lo que ocurre en el extranjero y las medidas monetarias que se toman a lo interno del país, siguen siendo de tipo restrictivo, se generará una situación que solo podría ser enfrentada mediante endeudamiento externo.
Pero sabemos que esto lejos de ser una solución es una medida para cierto alivio temporal que puede constituir en realidad una trampa de consecuencias muy indeseables.
Adquirir deuda externa para equilibrar un déficit fiscal interno producido por ineficiente administración, gasto desmedido y desvío de fondos públicos por controles laxos o inexistentes, es aventurarse por un peligroso despeñadero cuyas consecuencias tendrían que pagar muy caro las futuras generaciones.
En vez de esto, es necesario tomar medidas que sean verdaderamente capaces de incentivar la producción.
Se debe lograr menor regulación pero con adecuados controles. Debe haber menos trabas por tramitomanía para lo cual es indispensable el Estado eficiente, profesional y digitalizado del que siempre hablamos pero nunca llega. Hay que tener mejores condiciones de crédito y contar con buena y suficiente infraestructura.
Estas medidas fundamentales, que reactiven la confianza y la producción, podrían mover nuevamente la economía y mejorar la oferta de trabajo que se ha visto frenada en el sector privado y que no puede mejorar el público.
El país está, pues, urgido de medidas efectivas que solucionen la raíz del problema, porque las medidas temporales tomadas hasta hoy no tendrán el efecto necesario sino apenas un respiro temporal y transitorio.












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