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Jueves 23 Mayo, 2013

El gobierno debe realizar un análisis crítico para identificar todos y cada uno de los cambios necesarios para mejorar la participación ciudadana


¿Fuente de poder o participación?

Quizá usted, como yo, tenga más claras las funciones de otros ministros antes que las del Ministro de Comunicación del Gobierno de Costa Rica.
La semana anterior la presidenta Chinchilla llegó a poner sobre la mesa la posibilidad de prescindir de este cargo.


Me preocupa el planteamiento porque si bien es cierto en el pasado otros presidentes han excluido este nombramiento, creo que bajo la coyuntura actual que vive el gobierno costarricense, este tipo de propuestas podría más bien engrosar el problema al limitar aún más la cantidad-calidad de información que llega a la sociedad en general e inevitablemente terminará desestimulando la participación popular y las vías de comunicación entre el pueblo y el gobierno.
El gobierno debe realizar un análisis crítico para identificar todos y cada uno de los cambios necesarios para mejorar la participación ciudadana y los procesos de información y comunicación entre el gobierno y la sociedad, para hacerlos más eficientes y más abiertos.
Lo que necesita la administración pública es reestructurar la dinámica de los ministerios, que como el de comunicación, no vengan funcionando certeramente.
Pero prescindir de uno que técnicamente le plantea a los ciudadanos la agenda política, me parece un grave error.
La pregunta real que debe hacerse todo gobierno cuando debata si debe ver la información como poder o como instrumento para promover la participación del pueblo, es la misma que ya plantea Josep Rota desde la década de los 70: no es ¿qué tipo de control sobre la información queremos ejercer?, sino ¿qué tipo de sociedad queremos tener?
Es cierto que existe información confidencial. También es cierto que los modelos de comunicación se han transformado y que con todo y que tenemos una democracia bastante consolidada, el modelo de comunicación costarricense sigue dándose principalmente de manera informativa, mayoritariamente en una vía.
En ocasiones usted y yo nos habremos valido del apotegma de que la información es poder y rehusándonos a perderlo habremos preferido no revelar cierta información a nuestro interlocutor.
Los gobiernos no están exentos de cometer esos errores porque suelen analizar los contras y no los pros de utilizar la comunicación como un recurso para identificar las necesidades colectivas, propiciar la participación ciudadana e incluso para disminuir los costos económicos y políticos que acarrea una comunicación no efectiva.
La información y la comunicación son esenciales en todos los programas y proyectos de desarrollo que quieran gestionarse como sostenibles y durables. La corrupción y la ineficiencia fundamentan también la necesidad para cualquier gobierno de cambiar la filosofía de comunicación y con ello la forma de proponer la agenda política y social del gobierno.
Las autoridades políticas deben comprender que si una noticia se oculta, buena o mala, es como si jamás hubiera ocurrido, ante lo cual se pierde el sentido de pertenencia del pueblo e incluso puede fortalecerse en los ciudadanos un sentimiento indeseado de engaño. A pesar del costo inicial en el que se incurra para reestructurar estos procesos, los beneficios colaterales generalmente superarán los costos.

Alejandra Esquivel Guzmán

Gerente general, Corporación Alvarez y Marín
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