Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 22 Mayo, 2012


Reflexiones
Energía limpia 2.0

Los desafíos país en el campo de la energía imponen un debate sereno e inteligente y despejar la cancha de las pasiones y de posiciones ideologizadas de extrema en el país. Se trata de diseñar el mercado que queremos y que brinde soluciones a largo plazo a nuestros desafíos país.
Por muchos años, el ICE y el modelo público han cumplido con creces las necesidades de un sistema eléctrico pionero, ejemplo en el mundo y pilar del desarrollo del país. El aporte del sector privado, de las cooperativas y empresas municipales, ha sido sustantivo también sobre todo en la última fase de desarrollo del sector eléctrico, en las últimas dos décadas.
Calidad, cobertura, seguridad y precio son factores claves de éxito de un sistema eléctrico. El balance entre la oferta y demanda debe mantenerse siempre. Nuestra curva de carga es creciente y muestra claramente dos picos elevados de consumo, que hacen que se tenga que pagar altos precios por el uso de plantas térmicas de combustibles fósiles sucios, caros y que son cada vez más escasos a largo plazo.
El efecto del clima global altera los ciclos hídricos e impone más riesgos al sistema eléctrico, que por años se ha fundamentado en las fuentes hidroeléctricas. Si bien las energías renovables alternativas —viento, solar y biomasa— vienen en picada en sus costos de largo plazo, aún no pueden competir de tú a tú contra las energías fósiles que han recibido grandes subsidios a lo largo de varios siglos. Por otra parte, la seguridad energética y la posibilidad de trasladar las ganancias de la eficiencia energética de electricidad al transporte es un tema sustantivo.
La integración de las demandas de energía del sector eléctrico al sector transportes, requiere de inteligencia al estilo 2.0. El uso de sistemas de administración inteligente de la energía, los modelos de compras directas de energía a consumidores, la promoción del uso de vehículos híbridos y vehículos eléctricos, y por supuesto, una orientación a las energías del futuro, la biomasa, la energía solar, la energía eólica, son factores esenciales para modernizar y profundizar un sistema eléctrico sustentable a largo plazo.
Para lo anterior es necesario incorporar las ventajas, externalidades positivas, que las energías limpias tienen para el sistema económico del país. El rediseño de las metodologías regulatorias en el sector, la redefinición de los planes eléctricos con sentido de mayor democracia y sostenibilidad, la orientación a la administración inteligente de la demanda eléctrica y por supuesto, la incorporación de nuevos actores y tecnologías se vuelve una necesidad.
No se trata de borrar la huella del pasado, por el contrario, se debe empujar hacía un sector eléctrico y energético que sea capaz de enfrentar el cambio climático, la innovación y la incorporación de energías limpias, la renovada y creciente inteligencia informática y sobre todo, los deseos de un país que quiere seguir siendo verde e inteligente en 2050.

Leiner Vargas