Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 12 Mayo, 2014

Les aseguro que se van a entretener con las actuaciones de dos hermanas que, por primera vez, están juntas en el escenario


El gran deschave

Julio Chávez (con tilde y zeta) es un actor, maestro de actuación, director y dramaturgo argentino, ganador de varios premios en todas sus facetas artísticas.
Quienes hayan visto “Epitafios” (la primera serie producida en Latinoamérica para HBO), lo recordarán como el expolicía Renzo Márquez. Los cinéfilos no olvidarán sus excelentes actuaciones en películas tan destacadas como “La historia del Rey”, “Un oso rojo” o “El custodio”.
María y Tatiana Chaves (sin tilde y con ese) son hermanas. Son actrices. Son afanadas y talentosas. Cine, televisión, teatro, premios, docencia actoral y promoción cultural, no les son ajenos.
A mí, que no soy Chávez ni Chaves, Tatiana me convocó en un café del centro de San José el 3 de octubre de 2013 para invitarme a trabajar con ellas. ¿Por qué recuerdo tan bien el día? Esa tarde vi salir del Club Unión al doctor Rodolfo Hernández Gómez (no Chávez): minutos después renunció a la candidatura presidencial por el Partido Unidad Social Cristiana. Historia pasada y sin importancia.
La propuesta de las Chaves era que las dirigiera en el montaje de tres obras cortas de Julio Chávez: “La bruta espera”, “El As en la manga” y “Los amores de Águeda”. Acepté encantada, aun antes de leer los textos: confiaba en el criterio de las hermanas y me encanta dirigir teatro.
En marzo de este año María, Tatiana y yo, empezamos a trabajar. A medida que avanzaban los ensayos me admiraba del talento de ambas, sin nunca poder decidirme cuál de ellas me gustaba más. No hubo ningún escollo en el camino. Nos divertimos mientras cuidábamos hasta el último detalle de la puesta en escena.
La capacidad creativa de las Chaves se extiende a su hermano menor, Hernán Núñez (con tilde y zeta), que comprendió de inmediato lo que yo quería en la musicalización y compuso cuatro piezas que acompañan el efecto emocional que pretendemos trasmitir.
En el proceso hacia la recta final conté, como desde hace muchos años, con la colaboración de mi escenógrafo favorito, Fernando Castro (cuya obsesión artística tranquiliza a la mía); con el diseño de luces de Telémaco Martínez (que sabe interpretar las atmósferas dramáticas y a la vez las necesidades objetivas de la puesta en escena); con mis adorados técnicos de luces y sonido: Luis Noyola (excelente voluntad, buena vibra, capaz de solucionar cualquier problema práctico de iluminación) y el Negro Byron (poeta preciso en las introducciones musicales: si falla, sufre intensamente).
Así, el “gran deschave” (con ese o zeta) llegó a su etapa definitiva y, justamente el día que Luis Guillermo Solís se estrenó como Presidente de Costa Rica para el periodo 2014-2018, nosotras (María, Tati y yo) estrenamos nuestro espectáculo, “La bruta espera”.
Como no vamos a estar cuatro años en cartelera, como el Partido Acción Ciudadana, les recomiendo que vayan a ver “La Bruta Espera” antes del 29 de junio. Les aseguro que se van a entretener con las actuaciones de dos hermanas que, por primera vez, están juntas en el escenario.

Claudia Barrionuevo

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