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Viernes 13 Septiembre, 2013

Para comprenderlo mejor, veamos dos fases del conflicto con Siria y la supuesta utilización de armas químicas en contra de sus propios civiles


EE.UU. – Siria: Interés de un ataque
(I parte)

Barack Obama, en lo que es un impromptu, decidió un ataque militar “limitado” al régimen sirio de Bashar al-Assad, por la supuesta utilización de armas químicas en contra de sus propios civiles.
La intervención sería una oportunidad de protección a la norma internacional contra el uso de armas químicas y biológicas, así como un claro mensaje a otras naciones en caso de violentar la Ley Internacional. Al menos, este es el argumento político extendido por Washington y bajo el que pretende justificar dicha intervención.
De vital importancia para EE.UU. es la caída del líder sirio, cuyo régimen es un leal aliado del desafiante Irán, país que, a través de Siria, envía armamento al grupo libanés Hezbolá (fundado y organizado por iraníes en 1982), y al palestino yihadista-nacionalista Hamás, creado en 1987.
La caída de al –Assad concretiza, a favor de los EE.UU., una pérdida política y logística significativa para Irán, debilitándolo, por lo que asegura a Israel, Turquía y a varios países del Golfo, contra la amenaza del extremismo coránico. Además, EE.UU. se beneficiaría al consolidar su rol de “policía mundial” y “garante” de la Ley Internacional.
Para comprenderlo mejor, veamos dos fases del conflicto: 1. Enero 2011 a abril de 2012. La “Primavera Árabe” motiva las protestas en Siria por grupos antigubernamentales: surge el Frente Sirio de Liberación, al que se le une más adelante Al Nursa, rebeldes militares que han jurado lealtad a Al Qaeda. El conflicto se mantiene limitado internamente. 2. El 1 de abril de 2012, Hillary Clinton se reúne con su homólogo turco, comprometiendo su país a “acelerar el fin del derramamiento de sangre del régimen” en Siria. Este compromiso marca la internacionalización del conflicto y la entrada de EE.UU. en las hostilidades.
Justificación legal. La única figura del Derecho Internacional que legitimaría dicha intervención es el “Derecho de Injerencia”, reconocimiento a que las naciones violen la soberanía de otro estado bajo el mandato acordado por una autoridad supranacional, en este caso la ONU.
Sin embargo, Rusia vetaría una resolución a favor de los planes estadounidenses, no solo por contar con su única base naval regional en Siria, sino porque, según los rusos, el ataque beneficiaría principalmente a Al Qaeda, a “los mismos terroristas que hicieron volar el World Trade Center” como lo han indicado los ministros de asuntos exteriores de Rusia y Siria.
Un segundo contexto de intervención legítima en Siria se presenta si este hubiese atacado a los EE.UU. En tal escenario, el derecho de injerencia por “auto-defensa” se justificaría legalmente. Se trata del derecho a la legítima defensa, lo que los filósofos del sigo XVII, H. Grotius (en su obra “De iure belli ac pasis”) y T. Hobbes, denominan en las relaciones internacionales como el legítimo regreso al “derecho natural”.
“Sin duda, la no observación del Derecho Internacional, vulnera el “principio de no intervención” y el “derecho de los pueblos de elegir por ellos mismos su destino”, justificando la violación de la soberanía de cualquier estado”.
 

Ricardo Sossa

Periodista y politólogo