Enviar
Sábado 2 Junio, 2012

Con el lector
Economía bipolar


Realmente, ¡qué difícil es entender la bipolaridad de la economía!
Costa Rica goza de salud económica, pero los consumidores y empresarios lamentan el endeble curso productivo.
Esta semana, la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica publicó el Estudio de Confianza del Consumidor, que cayó al mismo punto que el registrado en mayo de 2009, en plena crisis económica.
Considero que realmente la percepción es una medida injusta; quizá la memoria es corta y olvidamos que hace tres años pedir un préstamo era misión imposible, igual que conseguir un empleo o comprar carro.
En febrero de este año, 60 mil personas visitaron la Expomóvil, las ventas aumentaron un 20% con respecto a 2011, y solo una de las agencias colocó 2 mil autos, el doble de lo estimado. ¡Una tercera parte de las personas que fueron compró carro del año! Y eso que la confianza en la economía es mala.
Un mes después, unas 35 mil personas presentaron una solicitud de crédito durante la ExpoCasa, ante siete bancos dispuestos a dar dinero con facilidades de tasa fija (novedad post crisis); descuento de gastos para formalizar los préstamos y otras regalías. ¡Están llenos de plata!
Yendo a números duros, de enero a marzo el índice mensual de actividad económica aumentó todos los meses, y la generación de empleo es estable. Para que el mercado laboral pueda absorber el crecimiento de la población económicamente activa, la economía debe crecer por encima del 3,5%; y el Banco Central mejoró la estimación para 2012 décimas por encima del 4%.
Explicado lo anterior, ¿por qué la confianza en la economía no levanta?
Puede ser un tema de cultura, basta con ir a un país con índices de pobreza más altos que los nuestros para escuchar que los ticos nos quejamos por todo. En El Salvador el dinamismo económico es un ausente, y los números de confianza no son tan bajos como los nuestros.
Una respuesta posible puede ser la política. Resulta ridículo que Laura Chinchilla sea la mandataria peor evaluada de la región, por debajo de los gobernantes del istmo.
Buscando responsables, es posible que el precio de la gasolina pueda incidir negativamente ya que estamos pagando un costo máximo histórico. Pero, sin ir muy lejos, aunque en Honduras pagan más por los combustibles, no son tan negativos como nosotros.
Las percepciones son peligrosas; hace unos años el bombardeo de que vivimos en un país inseguro derivó en un negocio para las empresas de seguridad. Hoy, la economía es próspera, la curva ascendente pero la percepción es negativa, el riesgo es que esa percepción desplome los pronósticos favorables que los indicadores macroeconómicos respaldan.

Daniel Chacón