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Viernes 14 Junio, 2013

Me opongo con argumentos jurídicos de acuerdo a leyes vigentes. Pacheco, ante la ausencia de los mismos, prefiere ponerme calificativos que solo desnudan su escondida intención de insultar


¿Diputado homofóbico?


Recientemente, don Humberto Pacheco se refiere a mi persona con algunos calificativos ofensivos y también muy alejados de la realidad.
Lo primero que señala, es que soy homofóbico, acusación simplista, que solo denota que no me conoce. Quiere decir, que yo rechazo las personas de otra orientación sexual.
Debo aclararle, que no soy nada de eso, que he compartido con homosexuales, como con lesbianas y a todos los respeto. En lo que no estoy de acuerdo es en aprobar cualquier proyecto de Sociedades de Convivencia, lo cual desde mi apreciación, son leyes disfrazadas que en el fondo lo que pretenden es equiparar al matrimonio heterosexual, con uno gay-lésbico, teniendo el primero, el respaldo de la Constitución Política (art. 52), Código de Familia (art.12) y la Biblia, que es el manual divino por excelencia.
Queda claro, que me opongo con argumentos jurídicos de acuerdo a leyes vigentes, Pacheco, ante la ausencia de los mismos, prefiere ponerme calificativos que solo desnudan su escondida intención de insultar.
Dice también, que pedí “que una diputada homosexual sea separada de la Comisión del Congreso…” le sugiero revisar el Recurso de Recusación, porque el Partido Renovación Costarricense, que represento, únicamente solicitó que se abstuviera de participar en la discusión del proyecto, por cuanto se declaró una lesbiana que vive con su pareja. Entonces en el tanto el proyecto se aprobase —tomando en cuenta el aspecto patrimonial— ella estaría legislando para su propio beneficio. Ahí radica el conflicto de intereses. Es una recusación, no una discriminación, no tenemos nada contra su género, ni su preferencia sexual.
Pero las incongruencias continúan; insiste en atacarme y me trata de fanático troglodita. Debo decirle que si defender mi posición respaldada por los bastiones de nuestro ordenamiento jurídico que ya mencioné, es ser troglodita, entonces seré un cavernícola a mucha honra.
Igual mi posición es congruente con la Iglesia Católica, que incluso con mucho celo, considera el matrimonio natural (heterosexual) como un sacramento.
Afirma, que soy un hipócrita religioso; me dan pena ajena sus aseveraciones, por cuanto soy consecuente con lo creo, lo cual defiendo en la Asamblea Legislativa y en cualquier escenario. La sinceridad es una de mis virtudes y en el área espiritual, no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios.
Argumenta, que no hay que llevar “sectas al congreso”. Le recomendaría consultar el diccionario lo que significa esa palabra, porque se refiere a grupos que causan tensión a la sociedad, herejía y falsa doctrina.
Pertenezco a la comunidad evangélica, que tiene más de 2 mil iglesias, y que realiza una gran labor espiritual, social y educativa. No causamos daño a la sociedad, ni tenemos falsas doctrinas.
Quizá en las próximas elecciones les demos una sorpresa, llevando hombres y mujeres de verdad al Congreso, así podremos frenar aún más, estos proyectos.

Justo Orozco Álvarez

Diputado
Renovación Costarricense