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Ni esta administración ni las anteriores lograron hacer lo necesario para que Costa Rica no entrara a esta arena movediza que amenaza con asfixiarla


Dinero hay pero… ¿cómo se usa?

El país está estancado en materia de infraestructura y enfrentado a un colapso de algunas de sus principales carreteras y puentes. Esto afecta la economía seriamente y a la población en general.
Ni esta administración ni las anteriores lograron hacer lo necesario para que Costa Rica no entrara a esta arena movediza que amenaza con asfixiarla.
No fue suficiente impulsar la economía mediante el modelo actual. Había que construir la infraestructura básica y proveer eficientes servicios.
En el caso del Mopt, que se suponía no daba el rendimiento necesario, se le dotó de entidades como Conavi, Cosevi y Consejo Nacional de Concesiones, que no fueron capaces de cumplir sus objetivos, sin que nadie las llamara a cuentas oportunamente.
Contratos de concesión firmados en condiciones inaceptables para la población. Obras que se decide realizar con recursos y personal nacional pero que se detienen porque la falta de controles permite una aparente fuga millonaria de dinero. Son solo dos ejemplos recientes de graves males que han detenido proyectos, en este caso, la vía a San Ramón y la llamada “trocha fronteriza”.
La institución a cargo tiene una abultada planilla de personal capacitado (si hacía falta capacitar se debió hacer oportunamente) pero resulta inoperante.
Así mismo, en general, asesorías contratadas por millones y millones para que hagan algo que los funcionarios deberían hacer, generaron una casi planilla paralela que los gobiernos permitieron, no sabemos si por incapacidad o falta de voluntad para poner a funcionar bien a las instituciones.
Un amplio abanico de hechos que demuestran deficiente administración, o deseo de crear clientelismo político o cualquier otro interés ajeno al crecimiento del país y al bien común, que es para lo que se nombran los gobernantes.
Por otro lado, un modelo que permitiera el desarrollo de la economía, debió acompañarse con otros factores necesarios para que no se produjera el aumento de la pobreza y la desigualdad y en general el deterioro de la calidad de vida de la mayoría.
Un enorme descuido, por políticas equivocadas, en la prestación de servicios claves que son el pilar fundamental de nuestra democracia, como la seguridad, la salud y la educación, representan hoy un retroceso que constituye una vergüenza nacional.
Estamos iniciando una nueva campaña política pero aún no sabemos si existe algún candidato dispuesto a comprometerse a devolver al país las condiciones que nunca debió perder.
Todo esto requiere acciones inmediatas para apagar los innumerables incendios, pero también planes serios a mediano y largo plazo. Los recursos existen, es cuestión de cobrar bien los actuales impuestos y administrarlos correctamente, así como a las instituciones autónomas.
Es probable que alguien dispuesto a trabajar duro por cumplir esta misión, demostrando desde ahora, cómo lo haría, logre conquistar a la masa que aún no ha decidido por quién votar en las próximas elecciones.



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