Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

Enviar
Viernes 9 Marzo, 2012


Después de Laura


Los tiempos en la política no son necesariamente los del calendario. Según la tradición en nuestro país, al segundo año del cuatrienio al gobierno le corresponde hacer aprobar por el Congreso sus principales proyectos. En este caso, el de un paquete tributario, lo que le fue imposible lograr a Abel, por lo que Oscar ni siquiera lo intentó.
Hoy ese proyecto, mil veces corregido por Herrero, está en alas de cucaracha por el rechazo mayoritario de la gente y la fuerte oposición de buen número de diputados; si bien Laura se apuntó un triunfo político al haber obtenido el apoyo de Ottón.
Sin embargo, pienso que, como en tantas decisiones en nuestra política, será la Sala IV la que dirá la última palabra aunque se apruebe en primer debate…Y con eso se le habría acabado el oxígeno a este débil gobierno (“light” como lo califica un amigo).
Esto explica por qué ya los aires del tercer año del cuatrienio, cuyo protagonismo es de los partidos pues allí se escogen los candidatos, están soplando fuerte. Quien dio inicio a este tercer año adelantado fue la entrevista que Ignacio Santos le hizo al expresidente José Ma. Figueres en Madrid anunciando, so pretexto de comerse el tamal de Navidad con Doña Karen, su regreso a la actividad política en persona, puesto que nunca había dejado de hacerlo a la distancia.
La primera visita fue para tomarle el pulso a su partido y medir sus posibilidades como precandidato. Como le fue mejor de lo que pensaba, pocas semanas después regresó. Compareció ante una pusilánime comisión parlamentaria que no hizo sino ponerle una alfombra roja para su entrada triunfal en Zapote y se fue con la promesa de regresar pronto.
Mientras tanto, la oposición se debate entre mutuas acusaciones y divisiones internas. La diferencia con Liberación está en que entre estos la amenaza de división no es para formar otro partido, sino la de que se dé una fuerte disputa entre los dos grupos caudillescos: los Arias Sánchez y los Figueres Olsen. Pero, en el Balcón Verde son más civilizados que en la renacentista Verona, ya que no hay amenaza de muerte física sino tan solo política en el caso de los Arias, porque Figueres podría esperar para 2018.
En otras palabras, el dilema de la oposición va más allá del 1° de Mayo. Pues aun logrando la mayoría necesaria para mantener el control del Directorio del Congreso y, con ello, de las comisiones, no por eso se ve claro cómo lograría la unidad para conformar un frente común con posibilidades de derrotar a Liberación en la próxima campaña.
En conclusión, pienso que los mayores desafíos en que se debaten los dos bloques políticos que actualmente protagonizan el quehacer político nacional son muy diferentes. Para Liberación se trata de escoger entre Rodrigo y José Ma.; para la oposición la posibilidad de forjar un frente común.
Tal parece ser lo más interesante en este tercer año de la Administración Chinchilla que ya se adelantó.

Arnoldo Mora