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Continuar con esta labor represiva es necesario, pero debería también implementarse una estrategia para otros aspectos preventivos igualmente indispensables


Desciende la criminalidad


Es positiva la noticia de que hay, al fin, 14 mil policías patrullando las calles y que esto, entre otras medidas, ha logrado bajar un poco la criminalidad en casi todos sus diversos índices, aunque esta siga siendo un grave problema en Costa Rica.
La mejora, prometida pero no lograda en la administración anterior, se ha conseguido nombrando 2,7 mil nuevos efectivos e implementando diferentes estrategias por parte del ministerio correspondiente, entre ellas la de sacar a los policías de sus casetas y ponerlos a circular por las calles.
Sin duda, un logro de la presente administración, que también había prometido el fuerte combate a la delincuencia.
Continuar con esta labor, sin embargo, debería no solo contemplar el aspecto represivo, tan necesario sin duda en las actuales condiciones de criminalidad, sino mejorar otros aspectos preventivos.
Por ejemplo, tener logros importantes también en una mejor distribución de la riqueza.
Desde luego que la condición económica no es el único factor para que más personas delincan.
Sin embargo, en una población como la costarricense, habituada a tener amplia clase media con salud y educación aseguradas y con ello un camino viable para el progreso social, el deterioro de esos servicios, el aumento de la desigualdad, la pobreza y la desintegración familiar, sumado al ingreso del narcotráfico, constituyeron el caldo de cultivo idóneo para que todo confluyera y aumentara la criminalidad.
Por esto, la continuidad del exitoso plan que llevó a disminuirla un poco, debe continuar y extenderse a otras áreas y ministerios a quienes correspondería tomar importantes medidas que tienen que ver con la prevención y que cambiarían el ambiente propicio para la delincuencia.
Es decir, que pudieran verse en el país la disminución de la desigualdad y la pobreza y las estrategias para lograr, así mismo, hogares sanos y opciones reales a buenos y oportunos servicios de salud, educación y entretenimiento.
Estas medidas permitirían incluso al país salir de la desfavorable situación de no haber logrado lo que otros países latinoamericanos han conseguido: una amplia clase media con capacidad de consumo y mejoras en la calidad de vida.
 

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