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Nadie querrá escuchar argumentos en torno a un aumento de impuestos, si no se demuestra con hechos la voluntad política de que el dinero del contrabando en las fronteras comience a ingresar a las arcas públicas


Déficit fiscal y… ¿contrabando?

El contrabando de licores y cigarros a través de nuestras porosas fronteras, especialmente la del sur, es puesto sobre el tapete ayer por una nota de este medio.
El tema deberá ser, necesariamente, de control permanente por parte no solo de la prensa sino de los comerciantes honestos que llevan adelante sus negocios pagando los impuestos correspondientes.
Enfrentando el país un déficit fiscal que obligó a adquirir deuda externa, las autoridades no pueden permitir el contrabando que arrebata a las arcas públicas un dinero que hoy es urgentísimo recuperar.
Pero esas autoridades necesitan recursos humanos, económicos y legales para hacer su trabajo. Y eso depende de la voluntad política.
Al inicio de la presente administración, la propia Dirección General de Aduanas reconocía enormes lagunas legales en materia de frenar el contrabando de licores. Llamaba también la atención acerca de que la responsabilidad de arreglar esa situación recae en buena medida sobre los diputados de la Asamblea Legislativa.
A pesar de todo, durante 2010 se logró controlar algo mejor nuestras aduanas y aumentar considerablemente la cantidad de decomisos de contrabando.
Contaron aparentemente en aquella oportunidad con la colaboración de dueños de negocios de venta de bebidas alcohólicas que decidieron ayudar a la escasa Policía Fiscal en un intento de, al menos, bajar un poco el alto nivel del contrabando.
Pero el hecho puso además en evidencia que se trata de voluntad política para enfrentar el problema.
En los primeros cinco meses de este año se reportaron 73 mil litros de licor decomisados por fraude aduanero o contrabando. Así mismo, se supone que hay cerca de 57 mil litros de cerveza en poder de la Policía Fiscal, de acuerdo con lo informado por una nota de este medio ayer.
De igual forma entran ilegalmente vino y vodka que además de venderse en ciertos bares a menor precio, se expenden también en locales clandestinos.
Es decir, no se ha avanzado en la urgencia de poner freno al contrabando.
Se debe dotar de más policía fiscal y más herramientas al país y tomar en serio la tarea. Nadie querrá escuchar argumentos, por muy necesarios que sean, en torno a un aumento de los impuestos para comenzar a solventar el déficit fiscal, si no se demuestra con hechos la voluntad política de que el dinero del contrabando comience a ingresar a las arcas públicas.
Iniciando una campaña política como estamos, es posible que no haya mucha voluntad para manifestarse y comprometerse sobre el tema. Sin embargo, tanto el Congreso como los candidatos que aspiran al poder en 2014, deben enfrentar este problema y planear soluciones y los recursos para llevarlas a cabo.
 

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