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Jueves 3 Octubre, 2013

Los Gobiernos costarricenses han venido fallando en muchas cosas. Les pido pensar en la capacidad de gestión de estos señores y señoras que nosotros hemos elegido


De conducción y colores

Los problemas de conducción o administración no son exclusivos de la empresa privada. Hemos dejado a esta la responsabilidad de impulsar con orden y buena gestión la ejecución de sus proyectos. Quizá sea una de las buenas razones que explican el problema de conducción pública que nuestro país lleva viviendo por años.
¿Por qué hay que pasar dos filtros, uno teórico y uno práctico, para obtener una licencia de manejo de vehículos de transporte? Porque sí importa quienes salen a nuestras calles y al conducir una moto, un carro, un bus, responden no solo por su vida sino también por quienes viajan con ellos.
La analogía encaja perfectamente para el Congreso de cualquier país, pero los filtros que estamos utilizando para su elección no necesariamente son los que hacen más sentido en pro de la eficiencia y la buena asignación del capital humano a esta responsabilidad pública.
Apreciados lectores, los administradores claves de la función pública de los Gobiernos costarricenses, han venido fallando reiteradamente en muchas cosas (no entremos a materia ética porque no nos alcanza la sección entera de opinión para referirnos), el punto en el que les pido pensar es la capacidad de gestión de estos señores y señoras que nosotros hemos elegido democráticamente… por lo que todos, “población electoral activa” (hayan ustedes votado o no fielmente cada cuatro años), tenemos todos un poco de culpa por lo que hoy estamos viviendo… Sí importa a quienes ponemos al frente de nuestro país.
No me impresionaría que el Poder Legislativo de este país, al estilo gringo, también quisiera figurar con un cierre parcial de este Gobierno o uno próximo. Uno de los grandes problemas públicos que están primando en el escenario actual, es esta guerra de colores políticos que no es exclusiva de unos cuantos meses preelectorales, sino que diariamente emula fiestas de disfraces y caricaturas ridículas que distan mucho de lo que el resto de ciudadanos estamos esperando de nuestros representantes.
Un problema evidente de “colores” políticos tiene hoy a Estados Unidos, tras casi 18 años desde el último cierre de Gobierno, con 800 mil empleados públicos en vacaciones forzadas, sin definir el límite legal de endeudamiento del país —lo que implica que está a las puertas de una moratoria parcial, que podría tener efectos imprevisibles sobre sus condiciones de financiación— y, por tratarse del país más poderoso del mundo, la dinámica económica mundial y con ello no solo los mercados de bienes y servicios, sino también los mercados laborales y financieros mundiales, podrían retroceder en esta lenta recuperación económica en la que aún no hemos visto “humo blanco”.
Para ver comedia: voy al teatro. La incapacidad de gestión no debe revestirse de juego político. Las implicaciones del cierre parcial del Gobierno estadounidense se irán convirtiendo en más serias conforme vayan pasando los días y no exista negociación entre republicanos y demócratas.
El síndrome de parálisis de gestión que vivimos en Costa Rica también debe cerrarse para no continuar agravando nuestro escenario actual. Es una cuestión de capacidad administrativa, de reconstrucción de la confianza ciudadana, de progreso real que todos exigimos.

Alejandra Esquivel

[email protected]
Gerente GEFISA