Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

Enviar
Jueves 19 Febrero, 2015

PLN lleva ventaja numérica en la partida, aunque arriesga perderla si hace loco en su confrontación con el gobierno


De cal y de arena

Cucarachero, berenjenal

Un cucarachero, al decir de Rolando Araya… Un berenjenal, como él lo visualiza… el partido a cuya presidencia llega atraviesa difíciles momentos seguramente determinantes de un futuro que puede ser exitoso o fatal para Liberación Nacional.
¿Será capaz de devolverle el liderazgo con el que cultivó grandes logros sociales, económicos e institucionales? Hoy, colapsado por las pujas intestinas y desfasado ante la naturaleza de los problemas nacionales, no refleja las demandas del electorado.
Sea cucarachero o sea berenjenal lo que José María Figueres halle en Liberación Nacional —jamás un cómodo lecho de rosas— no le será fácil recuperar el norte perdido a partir del abandono de su razón histórica y de su deriva hacia una mera maquinaria electoral a la que se pegaron los fenicios desaforados por hacer negocios con el Estado y los parásitos que vieron en los presupuestos públicos un modus vivendi. José María Figueres llega a la presidencia de Liberación Nacional en el momento oportuno. Tiene ideas, liderazgo, el imán del apellido, conoce el aparato partidista, el del Estado y del gobierno, tiene dinamismo y coraje que le serán vitales para hacerlo “reverdecer” y para sortear las zancadillas de sus rivales (francos o disimulados).
Solo el clan de los Arias podría hacerlo tropezar (no irrecuperablemente) aunque podría capitalizar el anti que ellos provocan como se evidenció hace poco, cuando se eligió el Comité Ejecutivo.
Su llegada a la presidencia del partido ahora, es oportuna. Pero si se trata de la candidatura a la presidencia de Costa Rica, el paso es inoportuno y quizá suicida. Primero debe hacer que el partido no sea maquinaria electoral, debe sanear sus estructuras y devolverle su capacidad para escuchar a las mayorías y para enrumbarse hacia la democracia política identificada con el equilibrio social y las ideas de eficiencia económica (propias del mensaje de Gonzáles Flores y de Facio) y de justicia social (de Sanabria, Calderón y Mora) como lo visualizó Daniel Oduber.
“De la reconstrucción total o parcial de ese modelo dependerá la vida social de los costarricenses”, acotó Oduber. Si Figueres reoxigena, revitaliza, depura al PLN, habrá hecho méritos para la candidatura presidencial. Luego tendrá que replantearse la respuesta a los cuestionamientos que se le hacen desde ámbitos mucho más heterogéneos por los incidentes del caso Alcatel-ICE, que no son ni capítulo cerrado ni tema a subestimar.
Desde luego, el tablero político de hoy difiere del de 1994 por los actores, los partidos, sus conglomerados y la insurgencia de una gran masa joven muy crítica y exigente. Todo lo cual no borra el hecho matemáticamente demostrado de que PLN es el más grande (o el menos pequeño) de los grupos organizados lo que le da ventaja en un entorno en el que todos —hasta la izquierda, inexperta y precipitada— están sufriendo convulsiones y presiones y tropiezan en la interpretación del sentir de ese gran electorado joven.
PLN lleva ventaja numérica en la partida, aunque arriesga perderla si hace loco en su confrontación con el gobierno.

Álvaro Madrigal