Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 6 Enero, 2014

La seguridad alimentaria de los consumidores radica en poder importar los alimentos que se produzcan más baratos en el extranjero, y producir localmente y exportar los artículos en que somos más eficientes


Costo para los pobres de la seguridad alimentaria

Mucho oímos de seguridad alimentaria como el objetivo de producir localmente los alimentos que necesitamos para el consumo. Se trata simplemente, para ponerlo como caricatura, de cambiar el banano, el café y las piñas que exportamos por arroz, frijoles, maíz y hasta el trigo que importamos. El valor de las exportaciones de una hectárea de tierra y del capital y trabajo necesarios para producir la canasta agrícola de exportación, nos permite importar una cantidad mayor de granos que la que podríamos producir con esos factores de producción si los dedicamos a producir acá esos granos… pero, nos dicen: “eso no importa, lo que importa es que seríamos nosotros los productores”. Yo más bien digo, lo importante es que los pobres que son quienes mayor proporción de su ingreso destinan a alimentos, paguen el precio menor posible por ellos.
Con el cambio de la agricultura de exportación a agricultura para nuestro consumo interno aumentarían los costos de los alimentos en términos de bananos, café o piña. De esta manera —como muy bien lo expuso hace algunos días el Dr. Jaime Gutiérrez Góngora— se trata de seguridad alimentaria en la producción, no en el consumo, pues con mayores precios de los alimentos las familias saldrán perdiendo. La seguridad alimentaria de los consumidores radica en poder importar los alimentos que se produzcan más baratos en el extranjero, y producir localmente y exportar los artículos en que somos más eficientes y así pagar esas importaciones. No se trata de que Tibás, por ejemplo, produzca sus alimentos.


Las personas de medianos y altos ingresos destinan una proporción mucho menor de sus ingresos a comprar alimentos. Con base en la Encuesta de Hogares podemos observar que para el 20% más pobre de la población el costo de la canasta básica alimentaria es de más del 70% de su ingreso, para el siguiente 20% más pobre es más de un 30%, pero para el 20% más rico es de solo un 6%. ¿Cómo va a mejorar la situación alimentaria de los pobres con el autoabastecimiento de alimentos si un 10% de aumento en el costo de sus alimentos significa una merma del 7% en su poder de compra, mientras para los más ricos apenas los afecta en poco más de un medio por ciento?
¿Será acaso que la ganancia en equidad se obtiene por la mayor producción nacional que dota de rentas a pequeños productores pobres?
Los datos del arroz nos indican que no. Un 4% de los productores cosechan casi la mitad del total de arroz que se produce.
¿Será entonces que las importaciones de alimentos son tan elevadas que ponen en riesgo nuestra capacidad para efectuarlas en el futuro y contar con los nutrientes que requerimos?
Tampoco es el caso. Las importaciones de alimentos son menores al 9% de nuestras importaciones de modo que por negativas que se tornen las condiciones del comercio internacional podremos importar los alimentos. Pero es más, el sector agrícola es altamente superavitario en el comercio exterior. En el año 2012 nuestras exportaciones agropecuarias fueron más de cinco veces mayores a las importaciones de esos. En 2012 las exportaciones agropecuarias fueron de $2.510 millones y las importaciones de $476 millones.
¿Qué razón puede haber entonces para optar por limitar nuestro comercio internacional y dejar de importar los alimentos que en el extranjero sean más baratos que nuestros costos de producción?
Ninguna.
 

Miguel Ángel Rodríguez