“Congelados” en el tiempo
Cansado de esperar, Yashín Castrillo, abogado activista de la comunidad homosexual, decidió solicitar al TSE la recolección de firmas para obligar a los diputados a decidir sobre las uniones de hecho entre personas del mismo sexo, de una vez por todas. Gerson Vargas/La República
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Proyectos con 12 años de discusión en el Congreso

“Congelados” en el tiempo

Referéndum u obligar a los diputados a votarlos sería una salida novedosa

Una alternativa surge para rescatar un puñado de proyectos que están congelados en el Congreso.
La iniciativa popular o el referéndum pueden ser la solución a la falta de definición en temas como las investigaciones biomédicas o los derechos de los homosexuales, pues ambos caminos obligan a una decisión inmediata.
En el primero de los casos, los diputados estarían obligados a votar en un plazo no mayor de dos años, un proyecto que entre por esta vía.
Ejemplo de esto, es la ley de Vida Silvestre que prohibió la cacería en el país y que fue avalada a finales del año pasado.
La otra vía, sería el referéndum, un mecanismo que los costarricenses conocen bien, pues en 2007 acudieron a las urnas para decidir la pertenencia de Costa Rica al TLC con Estados Unidos.
Estos mecanismos son relativamente novedosos y permiten una democracia directa.
Y esta puede ser la vía para resolver la obligación del país de contar con una norma que tutela la fertilización in vitro, que ha pasado 12 años dando vueltas en los pasillos legislativos, sin encontrar el apoyo necesario.
Ese el mismo caso de las investigaciones biomédicas, con poco más de seis años de esperar su discusión.
En días pasados Yashín Castrillo, abogado y activista de los derechos de los gais, pidió al TSE activar el mecanismo de iniciativa popular, para lograr la aprobación de la unión de hecho para las personas del mismo sexo.
“Cuando la Sala IV prohibió los matrimonios homosexuales, pidió a los diputados legislar en ese sentido, pero ha pasado ya mucho tiempo y no se vislumbra una decisión, por eso acudo a esta vía”, indicó Castrillo.
Los proyectos que se encuentran congelados no han sido aprobados en el Congreso porque carecen del músculo político necesario para vencer a sus enemigos, en algunos casos hasta por 12 años.
Al mismo tiempo, sus defensores no permiten que estos proyectos sean desechados, lo que en la práctica no es otra cosa que mantenerlos con una especie de respirador artificial.
En ese estado están un puñado de proyectos de toda índole, y por el momento todo parece indicar que seguirán así hasta que la ciudadanía se organice para exigir un referéndum o convierta los proyectos en iniciativa popular.

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Esteban Arrieta
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