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Jueves 23 Mayo, 2013

En cuanto a los viajes de la Señora Presidenta, a Venezuela y Perú, debo aclarar nuevamente que ni los motivé, ni los aconsejé, ni mucho menos los aprobé (en lo que me correspondía)


Con la frente en alto y las manos limpias

(Primera parte)

Con ocasión de los recientes acontecimientos relacionados con el viaje de la Señora Presidenta al Perú y mi renuncia a los cargos en el Poder Ejecutivo, por transparencia y respeto a Costa Rica, me veo en la obligación de hacer públicas las siguientes consideraciones:
Para muchos que no lo conocen y otros que ahora lo tratan de ignorar, durante el actual gobierno me fue conferida por la Señora Presidenta, no solo la responsabilidad de ser Viceministro de la Presidencia para Asuntos de Seguridad, sino que además me desempeñé como Comisionado Nacional Antidrogas, Director de la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS), Director de la Unidad Especial de Intervención Jefe de la Guardia Presidencial y de su componente denominado “Escolta Presidencial”.
En todos estos cargos he servido a Costa Rica y a la Presidenta, con honor, lealtad, entrega, dedicación, transparencia y con la claridad absoluta, de que el derrotero de mi trabajo era siempre el apego a la Constitución, a las leyes y la lucha por los más altos valores que informan el ser costarricense y esta gran Nación.


En el ejercicio de mis funciones, desde el mes de noviembre de 2011, informé por escrito y con detalle al Organismo de Investigación Judicial y consecuentemente al Ministerio Público, como corresponde, de la presencia de Gabriel Ricardo Morales Fallon en Costa Rica, de las historias que sobre él pesan, de la existencia y uso del avión matrícula N93CW, de sus movimientos y contactos. Fue desde ese mismo momento, que la investigación judicial sobre este caso se inició como correspondía.
En cuanto a los viajes efectuados por la Señora Presidenta, tanto a Venezuela como a Perú, debo aclarar nuevamente que estos viajes ni los motivé, ni los aconsejé, ni mucho menos los aprobé (en lo que me correspondía).
Pese a que conocía los antecedentes de esta aeronave, quienes con premura y descuido organizaron estos viajes, obviaron hacer las consultas respectivas al suscrito y a mi equipo de trabajo.
Quienes consiguieron el avión (el señor Jorge Arce y la señora Irene Pacheco) e hicieron los arreglos de viaje, nunca me informaron nada al respecto, tampoco lo hizo el personal de la Escolta Presidencial, ni el personal del aeropuerto. Desconozco las razones del porqué no se me consultó.
Acontecido el viaje a Perú, de nuevo se recopila información y no fue sino hasta el pasado martes 14 de mayo en horas de la tarde, cuando personalmente tenía certeza de lo que había acontecido y cómo había sucedido, que yo mismo le informé a la Señora Presidenta de estos hechos. Es hasta ese momento, que Doña Laura se entera de lo que pasaba con respecto al avión utilizado, a la existencia de este cuestionado sujeto, a la otra identidad que utilizó en la reunión que sostuvo con don Francisco Chacón y doña Irene Pacheco.
Más aún, fue en ese momento cuando, tanto Doña Laura, como don Francisco Chacón, corroboraron (como ya lo hemos dicho públicamente) que a mí no se me había consultado nada, ni yo había autorizado la utilización de esta aeronave por parte de la Señora Presidenta.
He de aclarar también, que de la reunión que sostuvieran Don Francisco y Doña Irene con los representantes de la empresa supuestamente dueña del avión, tampoco me habían informado ni consultado nada al respecto.

Mauricio Boraschi Hernández