Silvia Castro Montero

Silvia Castro Montero

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Lunes 12 Agosto, 2013

La educación preescolar de calidad se correlaciona con mayores tasas de graduación del colegio, menos embarazos en adolescentes y menos incidentes criminales


Competencias laborales… ¿en el kínder?

Las competencias para el trabajo y la vida en sociedad, como el razonamiento, la comunicación, la autorregulación y las habilidades interpersonales no se empiezan a desarrollar en la adultez. De hecho, las bases del desarrollo cognitivo, social y emocional de los adultos se establecen en la pequeña infancia. Estudio tras estudio han comprobado que los niños que empiezan a aprender desde que nacen tienen mayores probabilidades de éxito laboral y académico a lo largo de sus vidas.
En los primeros tres años de vida, el cerebro de un niño tiene más del doble de sinapsis que las que tendrá como adulto y estas uniones entre neuronas se forman con mayor velocidad. Las implicaciones de este fenómeno biológico es que las experiencias de vida del menor comenzarán a definir la organización de su cerebro y a fortalecer esas sinapsis, lo que incidirá a largo plazo sobre la calidad y eficiencia de la conectividad de la actividad neuronal del cerebro. En otras palabras, antes de los tres años, el niño tiene una increíble capacidad para procesar experiencias, y la educación viene a fortalecer sus capacidades de aprendizaje, la memoria y otras habilidades cognitivas que le servirán a largo plazo.
Sin embargo, en Costa Rica, los niños menores de cuatro años y tres meses no son atendidos por el sistema educativo público, a pesar de que la Constitución Política declara la educación preescolar como obligatoria, gratuita y costeada por el Estado. En consecuencia, las familias están obligadas a buscar opciones de atención privadas y otras alternativas no equivalentes, como los CEN-CINAI, los albergues del PANI, los hogares comunitarios del IMAS y las guarderías. La tasa de cobertura de la educación de los niños en edades de cuatro años y seis meses a los cinco años y seis meses es de solo el 57,7% y lo que es peor, un 80% de los niños de hogares más desfavorecidos no asiste del todo a la educación regular.
La brecha en las oportunidades educativas empieza a abrirse en el tanto que algunos niños gozan de una educación preescolar de calidad y otros no. Los niños que no han aprendido muchas palabras de vocabulario, que no conocen sus letras, números y formas, que no han aprendido a enfocarse y a jugar con otros, habrán ingresado a la educación primaria en clara desventaja. Luego se les dificultará ponerse al día, y en poco tiempo, se darán cuenta que saben menos que sus pares y empezarán a retraerse y a mostrar desinterés por el aprendizaje debido a su frustración y vergüenza. En unos años, muchos de estos chicos perderán grados escolares y abandonarán las aulas, pasando a alimentar las filas de desempleo y pobreza.
Los resultados de investigación internacionales son contundentes: la educación preescolar de calidad se correlaciona con mayores tasas de graduación del colegio, menos embarazos en adolescentes y menos incidentes criminales.
Además, los niños con educación preescolar tienen mayores probabilidades de obtener buenas calificaciones, requerir menos servicios educativos especiales, formar familias más estables, ganar mejores salarios y mantener sus empleos. Lo primero es lo primero: si se pretende mejorar la calidad de las competencias de la fuerza laboral, se debe empezar por prestar atención a lo que sucede y deja de suceder con la educación inicial de las nuevas generaciones.

Silvia Castro

Rectora de Ulacit