Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 8 Julio, 2013

Esta política energética errónea prefiere mantener las causas de los altos costos crecientes de la electricidad


¿Cómo reducir los costos de la electricidad? (I)

Las tarifas eléctricas se han duplicado en los últimos años y seguirán creciendo si no se toman acciones. Una de las causas principales se encuentra en la misma política energética.
El programa actual de expansión de la generación eléctrica busca desarrollar la mejor mezcla posible entre las energías renovables nacionales y las energías no renovables importadas (bunker y diesel). Las primeras, por su naturaleza misma, tienen altos costos fijos y altos riesgos de disponibilidad debido a la variabilidad climática y operacional (a excepción de la geotermia). Las segundas tienen altos costos variables, además de que ya no se usan en el mundo para generar electricidad por su alto costo, a excepción de algunos países pequeños como Costa Rica.
La generación térmica actual con petróleo caro importado (bunker y diesel) tiene la función de garantizar con energía firme el suministro de electricidad para compensar la alta variabilidad (muchas veces impredecible) de las energías renovables y asegurar así la confiabilidad del suministro eléctrico en todo momento.
El proceso de optimización de la generación que se usa considera primero la mejor mezcla entre la variabilidad, los costos fijos altos y los costos variables bajos de las energías renovables y, luego, en segundo lugar, los costos fijos bajos y los costos variables altos del bunker y diesel importados. De esta optimización surge la “mejor mezcla” de las opciones disponibles que se supone es la de “menor costo”.
El problema que existe con esta “optimización” es que en ella no se introducen las fuentes de energía firme que tienen la triple ventaja de tener simultáneamente bajos costos fijos y variables y ausencia de variabilidad climática y operacional.
El gas natural producido localmente es la fuente de energía primaria por excelencia en el mundo que tiene esta triple ventaja, demostrada hasta la saciedad por todos los países que producen gas en su territorio.
La razón por la cual en Costa Rica no se considera al gas natural producido localmente como una opción para reducir los altos costos de la electricidad es porque la exploración y la eventual producción en el territorio nacional está bloqueada por la política energética nacional, a pesar de que sería mucho más barato y ambientalmente muy superior al bunker y diesel importados.
Con el gas natural tendríamos una fuente nacional de energía firme, de bajo costo fijo y variable y sin variabilidad, que sustituiría el caro petróleo importado (bunker y diesel).
Esta política energética errónea prefiere mantener las causas de los altos costos crecientes de la electricidad, lo que deteriora cada vez más el desarrollo nacional y penaliza fuertemente a la población (particularmente a los que tienen menos recursos). No puede existir electricidad de bajo costo si las fuentes de energía primaria que se usan para generarla son de alto costo. Así de simple.
Como parte de esta política se prefiere igualmente que todos paguemos las regalías y los impuestos de producción del petróleo importado a los países exportadores de petróleo en lugar de pagarle estos importantes recursos fiscales al Estado costarricense con una eventual producción nacional de gas natural. ¿No es que también tenemos una crisis fiscal creciente? ¿Entonces?
 

Roberto Dobles