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GASTRONOMÍA

Comida de avión se refina

Aerolíneas latinoamericanas optan por el buen gusto

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Los menús de los aviones han sido durante mucho tiempo sinónimo de comida insípida, pero las aerolíneas latinoamericanas han querido cambiar el rumbo y apostar por recetas más apetecibles tanto en clase ejecutiva como en turista.
Los pasajeros pueden degustar ahora productos autóctonos y vinos del Cono Sur, recetas saludables y menús variados.
Cierto es que en los trayectos cortos en clase turista los pasajeros aún tienen que conformarse con minúsculas cajas con galletas, pero en los viajes más largos comienzan a ofrecerse menús más abundantes y apetecibles.
Esa tendencia, cada vez más implantada en América Latina, contrasta con la estrategia de las aerolíneas europeas, que desde hace años optaron por ahorrar en sus servicios de catering, señala Massimo Funari, quien desde hace ocho años asesora a la chilena Lan.
Según este cocinero italiano, en Chile —pone como ejemplo—, se buscan productos de la Patagonia o del norte y se utiliza mucho pescado y marisco.
“Ahora estamos usando unos fiambres de wagyú —una raza bovina originaria de Japón e importada a varios países de Suramérica— de la Patagonia, que han tenido mucho éxito; centolla chilena y varias entradas de salmón ahumado”, relata Funari.
También en el caso del grupo de la aerolínea colombiano-salvadoreña AviancaTaca los menús tienen una proyección internacional para agradar a la mayoría, pero se suelen incorporar algunos ingredientes típicos de cada país como reconocimiento a su gastronomía.
En los viajes de Tam se ofrecen también opciones similares, asegura la chef brasileña Bel Coelho que, como parte del equipo asesor de Tam, trata de proponer menús saludables, y fomenta el uso de productos orgánicos y preparaciones cocidas o asadas, y no tanto fritas.
Para seducir el paladar de sus clientes, las compañías cuidan también la calidad de su carta de vinos.
A principios de 2012, Avianca y Taca renovaron su propuesta de caldos de manos de una viña chilena con más de 120 años de tradición, que ofrece a los pasajeros cinco tipos de vino, tanto a bordo de los aviones como en las salas vip de los aeropuertos de Colombia, San Salvador y San José.
Dentro de la selección de tintos se encuentran un carménère y un ensamblaje de cabernet sauvignon y syrah, mientras que en blancos se puede degustar un chardonnay o un sauvignon blanc de diferentes valles vitivinícolas de Chile.
En Lan, en tanto, tienen seis cargas que combinan a lo largo del año, y en ellas ofrecen también una variedad de cinco vinos, tres chilenos y dos argentinos, aunque quizá en el futuro incorporen un espumoso de Rio Grande do Sul (Brasil), explica su sommelier, Héctor Vergara.
“Un vino que puede ser fabuloso, si lo subo a bordo y tiene un poquito de madera, va a ser un poco astringente y va a provocar sequedad en el paladar. Por lo tanto, no lo vamos a ofrecer”, señala.
Esta oferta gastronómica se somete a diversas evaluaciones, desde pruebas previas con los clientes y auditorías mensuales en el caso de AviancaTaca, hasta informes a bordo por parte de la tripulación y evaluaciones en tierra por parte de los chefs en el caso de Latam.
Todo ello para hacer de la comida en los aviones una experiencia de altos vuelos.

Santiago de Chile / EFE

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