Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 19 Junio, 2013

Me atrevo a vaticinar que no va a haber ninguna coalición, y el terreno para Liberación Nacional se mostrará más despejado


Pizarrón

¿Candidato o Programa de una coalición?

Falta literalmente un mes para que se acabe el plazo de realización del proceso de una posible coalición electoral, sin que haya asomo de humo blanco por ningún lado. No existe un documento común que en este sentido ponga las bases sobre esta posible coalición donde se especifique claramente como se puede llamar, sus símbolos, y sus posibles candidatos.
En este sentido el entrabamiento está principalmente en la forma como la quieren realizar.
Los problemas que giran alrededor de esta (im)posible coalición son el llamado Programa Común o Plan País, el candidato a la presidencia de la República y la forma de escogerlo. Esto sin considerar los otros candidatos a las vicepresidencias y la distribución que deben hacer los coaligados de los candidatos a diputados, así como la distribución porcentual del financiamiento público electoral en caso de llegar a obtenerlo.
En cuanto al Programa común es obvio que debe haberlo, y debe descansar sobre aspectos mínimos que unen a los grupos interesados en coaligarse. Nadie puede pretender un plan totalizador con muchísimos puntos donde ellos mismos pueden crear aristas de discusión profunda y de división prenatal de la coalición. Es un programa mínimo el que se necesita, de objetivos políticos, económicos y sociales, para ofrecer a los electores y quienes con esperanza ven y esperan esta coalición.
Los que proponen como prioridad el Programa entienden también que pueden tener el documento ideal sin candidato. Es más fácil invertir el proceso, primero el candidato de la coalición y luego el programa mínimo común. Las coaliciones como, UNIDAD con Rodrigo Carazo, o el mismo Pueblo Unido con Rodrigo Gutiérrez, que han existido en el país tuvieron primero el candidato y luego los demás asuntos.
En cuanto al candidato a la presidencia el obstáculo mayor que se pone hoy es el de querer convocar a una convención nacional entre los partidos que participan para que allí se decida el candidato. Quienes así piensan pierden desde el arranque, porque cada partido quiere imponer su candidato y acuden amenazantes al expediente de la convención.
Esto es en la práctica impensable porque no hay plazo ni tiempo para resolverlo con miras a las elecciones de febrero. Pero, además, por sí mismo es el obstáculo mayor de dicha convocatoria.
De hecho, hay partidos con record electoral porque han participado en procesos electorales anteriores y esos datos son los que deben prevalecer en la realidad. Cualquier dato del futuro proceso electoral es totalmente incierto y falso, y no se puede pactar sobre esa conjetura de resultados posibles en febrero.
Los principales líderes de los partidos que se oyen interesados en tratar de coaligarse saben que este no es un problema de cantidad de votos sino de calidad política del escogido, y de calidad política de los aliados. En este sentido lo que corresponde es responsablemente que esos líderes se pongan de acuerdo en el candidato idóneo de esos partidos y lo decidan. Y sobre la escogencia del candidato luego avanzan al programa mínimo común.
Por lo que conozco de los procesos que hay que cumplir me atrevo a vaticinar que no va a haber ninguna coalición, y el terreno para Liberación Nacional se mostrará más despejado.


Vladimir de la Cruz