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Sábado 22 Noviembre, 2014

Dado que se estima que 1 de cada 10 hombres va a desarrollar cáncer de próstata durante su vida, es imperativo su rastreo en pacientes


Cáncer de próstata

A propósito del Día Internacional del Hombre, el 19 de noviembre, es conveniente escribir sobre el cáncer de próstata, ya que es el de mayor mortalidad entre los hombres en Costa Rica.
Debido a que en sus inicios suele ser asintomático y dado que hay una pobre cultura de autocuidado, cuando se detecta suele ser en etapas avanzadas.
Las estadísticas mundiales demuestran que ocupa el segundo lugar en incidencia, solo superado por el cáncer de pulmón. A nivel nacional ocupa el primer lugar en incidencia y es  seguido por el de piel, estómago, pulmón y colon, con una tasa cercana a 55 casos por cada 100 mil hombres. 
Cuando da síntomas suele asociarse a obstrucción de las vías urinarias.   Como en otros tipos de cáncer, no hay un mecanismo causal único, pero sí se reconocen factores de riesgo. Entre ellos debe mencionarse la edad (mayor a 50 años), disminución de las hormonas masculinas, herencia, factores dietéticos (excesiva grasa) y el tabaquismo.
Para lograr su detección temprana, se recomiendan ciertas medidas de tamizaje. Por tanto, en hombres mayores de 50 años se debería determinar en sangre el llamado antígeno prostático por lo menos cada 6-12 meses. Cuando este se eleva y asocia alteraciones al tacto rectal es necesario que el paciente sea valorado por un urólogo para que eventualmente se realice una biopsia de próstata.
La determinación de este antígeno no solo se utiliza para el diagnóstico sino también  para su seguimiento. Es decir, si hay un descenso después de ser tratado y luego aumenta de nuevo, se sospecha recidiva o invasión por tumor. 
Las metástasis por este tipo de cáncer suelen afectar el sistema esquelético, lo cual se va a manifestar por dolores óseos severos o la presencia de síndrome por compresión espinal.
Un método de diagnóstico también utilizado es el ultrasonido transrectal, que es rápido y permite el diagnóstico y además es utilizado para guiar la realización de una biopsia.
Esta última consiste en extraer material prostático para su análisis. Este procedimiento es llevado a cabo por un urólogo y logra la extracción de un diminuto cilindro de tejido prostático para su análisis microscópico.
Cuando se sospecha que el cáncer se ha diseminado, se realizan estudios de medicina nuclear, como la gammagrafía ósea, que permiten la detección de invasión tumoral a hueso. Obviamente otros estudios como la tomografía y la resonancia pueden dar imágenes más definidas.
En estados avanzados se utilizan tratamientos hormonales que tienen como común denominador un efecto antiandrogénico. En estos casos se reduce la progresión de la enfermedad pero no es necesariamente curativo. 
La radiación también es una medida terapéutica a la que se puede asociar la terapia hormonal.  Esta radioterapia suele también usarse como medida paliativa en casos muy avanzados. Debe tenerse en cuenta que puede causar efectos adversos como cistitis, proctitis, enteritis, impotencia e incluso incontinencia.
En conclusión, dado que se estima que 1 de cada 10 hombres va a desarrollar cáncer de próstata durante su vida, es imperativo su rastreo en pacientes en riesgo por edad o por antecedentes relacionados.

Juan Ignacio Padilla Cuadra

Dr. vicedecano Facultad de Medicina, UNIBE