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Viernes 27 Junio, 2014

El único que tiene un Viceministerio para la Suprema Felicidad Social, Venezuela, no figura en la lista de países felices


Burgueses, ¡el más feliz es Venezuela!

La “prensa burguesa” es extremadamente mentirosa… o será que la soberbia humana no tiene límites. Lo cierto es que toda evidencia muestra que “el hombre propone y Dios dispone”. Es decir, la planificación humana generalmente no se realiza —por un sinfín de variables, imposibles de anticipar, que ocurren espontáneamente en el cosmos— pero esto no representa un problema porque el ser humano tiene esa capacidad de adaptarse, sobre la marcha, a la realidad.
El problema surge cuando el gobierno impone coactivamente esa planificación —que, sin dudas, en algún momento errará— porque entonces cada persona quedará impedida de corregir el rumbo de colisión.
Una prueba de que la “prensa burguesa” miente es que el único país del mundo que tiene un Viceministerio para la Suprema Felicidad Social, Venezuela, no figura en la lista de países felices. Por tercer año consecutivo Australia es considerado el más feliz del mundo, según un estudio de la OCDE que utiliza parámetros sobre calidad de vida, como el nivel de empleo, educación o equilibrio en la relación trabajo-vida familiar.
Por otro lado, el país oceánico quedó segundo en la tabla sobre el Índice de Desarrollo Humano, elaborado por la ONU, que incluye parámetros como la esperanza de vida, salud, educación y nivel de vida. Pareciera que los países más exitosos son aquellos donde, precisamente, el Estado menos coacciona al mercado natural, a las personas.
Australia es la 12ª economía mundial, con una tasa de desempleo del 5,5%, donde la esperanza de vida es de 80 años (hombres) y 84 (mujeres). El australiano trabaja unas 1.693 horas, menos que la media de la OCDE (1.776) y el ingreso familiar disponible neto ajustado promedio es de US$28.884 al año, mayor que el promedio de la OCDE de 23.047 demostrando que, definitivamente, no es cierto que el progreso surja únicamente del esfuerzo, sino que hay que evitar la ineficiencia propia del actual sistema estatal —el monopolio de la violencia— que luego se derrama sobre toda la sociedad y complica las cosas.
Por su parte, el Índice del Buen País, creado por Simon Anholt, que combina indicadores de la ONU, el Banco Mundial y otras institucionales, concluyó que Irlanda es la mejor nación por su contribución a la humanidad. Detrás de Irlanda quedaron Finlandia, Suiza, Holanda, Nueva Zelanda, Suecia, Reino Unido, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Francia, Canadá, Alemania, Austria, Australia, Luxemburgo, Islandia, Chipre, España, Italia y EE.UU. seguido del primer país fuera de Europa Occidental y del mundo angloparlante, Costa Rica.
En el número 24 quedó Chile, delante de Japón, Kenia, Singapur, Guatemala, Grecia, Colombia y Bulgaria. El resto son Panamá (33), Ecuador (39), Uruguay (41), Paraguay (54), Argentina (57), Perú (86), Bolivia (88) y Venezuela (117). ¿El socialismo del siglo XXI, 117? ¡Mienten!
Pero por suerte Venezuela cuenta con las llamadas escuelas “bolivarianas”, que ya absorben al 80% de los alumnos y donde enseñan con libros que acompañan la frase “suprema felicidad” con una ilustración de Chávez leyendo la Constitución, mientras lo escuchan una niña sentada en sus piernas y un niño de pie disfrazado como el libertador Simón Bolívar. Como siempre, no faltan los “burgueses” que se quejan y argumentan que a sus hijos les están lavando el cerebro… en fin, qué más da que les impongan la “educación” con tal de que “sean felices”.

Alejandro A. Tagliavini
alextagliavini (@alextagliavini)