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Más presupuesto para el Tribunal Ambiental Administrativo es una decisión acertada

Buena medida para frenar destrucción

Una gestión para dotar de más presupuesto al Tribunal Ambiental Administrativo y un cambio vía decreto que dotará de herramientas al Contralor Ambiental para velar por los recursos marinos, parecen ser dos buenas medidas que, de contar también con el apoyo del Ministerio de Hacienda, vendrían a iniciar la corrección de situaciones imperantes que son incoherentes con el anuncio que constantemente hacemos de ser un país protector de los recursos naturales.
No queremos decir con esto que no haya que continuar con el desarrollo ni que haya que paralizar a los sectores productivos. Lo que queremos decir es que la acción humana para producir riqueza y progreso debe hacerse, necesariamente, en las zonas definidas como aptas para ello y cumpliendo las regulaciones establecidas para que haya el mínimo daño ambiental, de modo que el desarrollo sea sostenible.
Y en este país, el Tribunal Ambiental Administrativo, encargado de vigilar por el cumplimiento de dichas regulaciones, a pesar de tener muy pocos recursos para llevar a cabo su labor, fue despojado aún más de ellos en los presupuesto de 2011 y 2012.
Por otra parte, no estamos cuidando nuestros recursos marinos de forma adecuada y por ello es buena noticia que ahora el Contralor Ambiental pueda empezar algunas tareas, que son tan urgentes, en ese sentido.
Acostumbrados como estamos a vivir en medio de la enorme riqueza natural y la gran biodiversidad que tiene el país, no damos la importancia que tiene al hecho de conservarlas.
Los humedales con que cuenta Costa Rica, no solo son sitios que pueden ser mostrados por su gran belleza escénica si se conservan en forma adecuada, sino que son primordiales para alimentar los acuíferos subterráneos y por la cantidad de alimentos que ofrecen a las diferentes especies. Si queremos ayudar en algo a mitigar el cambio climático, como lo debería hacer el resto del mundo, lo que menos debemos hacer es permitir que se destruyan humedales.
Sin embargo, acciones inescrupulosas que se mueven al margen de la ley en muchos casos afectan estas riquezas en el territorio nacional, así como tantas veces se produce tala ilegal de árboles. Sobra decir que la pérdida de bosque virgen es irrecuperable y que a conservar lo que nos queda en ese sentido es hacia donde deben encaminarse los esfuerzos de las autoridades y de la población en general.


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