Bipartidismo… ¿duradero?
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Pareciera que el éxito, o no, de la vuelta a un bipartidismo en Costa Rica, podría estar marcado por el hecho de tomar en cuenta, o no, los errores del pasado. No hay que volver a caer a causa de las mismas piedras


Bipartidismo… ¿duradero?

¿Qué mejoraría o empeoraría al bipartidismo si volviera a reinar, asegurando su permanencia o volviéndolo a enterrar?
El interesante tema del posible retorno del bipartidismo en Costa Rica agitará con fuerza las aguas del periodo de campaña política que viene. Es por ello indispensable analizar posibles causas de su fin, en años anteriores. Pocas cosas son peores que no aprender de las experiencias.
Y en ese sentido, lo importante será ver si esas agitaciones se producen por debates sobre los problemas de interés nacional que urge tanto resolver y ejecutar, y la seriedad de las propuestas para ello de los candidatos, o si se generan tsunamis a partir de una guerra sucia electorera, de lo cual surja un ganador y pierda la ciudadanía.


Para aclarar lo anterior, vale recordar que probablemente uno de los factores más decisivos para que comenzaran a surgir más agrupaciones políticas en Costa Rica, rompiéndose el bipartidismo, fue el hecho de que ambos partidos no representaban modelos muy diferentes de desarrollo, sino más bien coincidentes en mucho.
Y de acuerdo con esa visión dejaron sin atención grandes sectores de la población que no tuvieron más remedio que ir formando nuevas agrupaciones políticas para que su voz también fuera escuchada (PAC y Libertario, entre otros).
Esto era contrario a lo sucedido anteriormente, en que ambos partidos políticos, con sus líderes fuertes a la cabeza, fueron capaces, en buena medida, de gobernar respetando uno lo mejor del otro a su paso por la silla presidencial, además de poner en marcha nuevos proyectos.
El otro factor de gran peso sin duda, fue la penetración de la corrupción público privada, al calor de la cada vez más débil voluntad de control y supervisión para evitarla. Esto trajo la falta de credibilidad en la clase política y el deseo de formar nuevas agrupaciones, libres en alguna medida al menos, de dicha contaminación.
Deberemos esperar sin duda, a ver si la campaña que viene repite el modelo de estrategia sucia hacia el oponente solo para obtener el poder, o si se deciden por un debate inteligente de ideas que tanto necesita el país.
Así pues, pareciera que el éxito, o no, de la vuelta a un bipartidismo en Costa Rica, podría estar marcado por tomar en cuenta, o no, los errores del pasado, para no volver a caer a causa de las mismas piedras.
Si así fuera, podría pensarse en un avance más dinámico del país en general, al impulsarse el crecimiento económico (con sus necesidades específicas) y atenderse los temas sociales básicos con acierto (seguridad social, educación…).


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