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Sábado 22 Junio, 2013

Como ecuatoriano, que vive en Costa Rica, me ha afectado negativamente la decisión de esta aerolínea, igual que a muchos compatriotas


Avianca y la política de hechos consumados

El 17 de mayo de este año, Avianca canceló cinco vuelos directos desde San José, entre estos, dos que conectaban diariamente a la capital de Costa Rica con las ciudades ecuatorianas Quito y Guayaquil.
Escribo como ecuatoriano, que vive desde hace muchos años en Costa Rica y a quien ha afectado negativamente la decisión de esta aerolínea, igual que a muchos compatriotas.
Fue un gran paso en el desarrollo de las relaciones con Centroamérica, cuando Lacsa estableció vuelos directos de San José a Quito y Guayaquil.
Una vez que Taca absorbió a todas las líneas aéreas en Centroamérica, el código de los vuelos de Lacsa, LR -661 y LR-660 de San José a Quito y Guayaquil y viceversa, se mantuvo.
Taca ha mantenido este vuelo directo San José - Quito y Guayaquil, por lo menos unos 12-15 años. No es creíble que la ruta haya sido deficitaria, como pretende sostener “Relaciones Públicas” de Avianca, como un argumento para la cancelación de estos vuelos directos. Que se sepa, Taca nunca fue una sociedad de beneficencia. Y los precios de “oligopolio” con Copa, siempre fueron altos en relación con la distancia entre estas ciudades. Cobrar entre $600 a $1.100, de acuerdo a la temporada, por un vuelo de dos horas, con una utilización mínima del 85% de los asientos, no es creíble que deje pérdidas.
La cancelación de los cinco vuelos directos, a partir del 17 de mayo en que Avianca reemplazó totalmente a Taca, puede definirse como “la política de los hechos consumados” que suelen usar las personas, corporaciones o países que sienten que tienen suficiente poder para que se mantengan sus “abusos”.
Para eso tienen departamentos legales, de relaciones públicas, conexiones políticas y mediáticas, que les permiten “minimizar” los hechos, a sabiendas de que finalmente, pronto se olvidan.
Algunos titulares de los diarios esos días dicen: “Aviación Civil afirma que Avianca suspendió vuelos sin previo aviso”, “Adiós Taca, bienvenida Avianca”, “Avianca prometió a Gobierno fin de despidos”, “Tico queda atrapado en Ecuador tras vuelo que suspendió Avianca”, “Canatur califica de inoportuno e irrespetuoso para el país” el pronunciamiento de la aerolínea Avianca-Taca de cancelar cinco vuelos directos a Costa Rica.
Algunas respuestas a estas informaciones fueron dadas por la directora de Relaciones Públicas de Avianca, doña Claudia Arenas, y desde la corporación colombiana, la “invitación” a las autoridades costarricenses de Turismo para que vayan a Bogotá para las explicaciones respectivas. La invitación fue aceptada diligentemente y que se sepa, muy poca publicidad han recibido sus resultados. Parodiando, era la “crónica de un desenlace esperado”. Porque, me pregunto, si fue Avianca la que irrespetó el ordenamiento legal de Costa Rica, ¿acaso no debieron ser sus ejecutivos quienes debieron venir a San José a dar sus explicaciones?
La forma de “arreglo” a quienes adquirieron pasajes de Taca, de buena fe antes del 17 de mayo para viajar a Quito y Guayaquil, es fuera de tono. Decir que les devolverán su dinero en un mes, o que acepten viajar según sus adecuaciones de itinerario, con horarios groseros, especialmente para personas de la tercera edad, y paradas que incrementan el viaje hasta en ocho horas, es abusivo. ¿Acaso no sabían la fecha exacta en que cambiaban las reglas? ¿Por qué vendieron pasajes con una condición que luego la alteran a su antojo?
 

Eduardo Andrade M.