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Sábado 6 Septiembre, 2014

En cualquier momento nos enfrentamos con los abundantes “guachimanes” que imponen su precio, y su derecho a la propiedad de la calle


Ahí le cuido el carrito, vaya tranquilo

Me pregunto cuáles son los derechos de los ciudadanos y si existe el derecho a que no seamos cobrados dos veces por dejar el vehículo en nuestras calles. Una por el pago de uso de parqueo por parte de las municipalidades y otra por los seudo cuidacarros.
Las municipalidades tienen la opción de boletas o dispositivos un poco más modernos, pero en ambos casos y dependiendo de la situación, hora y evento cercano nos enfrentamos con los abundantes “guachimanes” que imponen su precio y su derecho a la propiedad de la calle. Una negativa de nuestra parte por sus preciados servicios, tiene como respuesta la solapada amenaza de que no se responsabilizan por algún daño que pueda ocurrir a nuestro carrito.


Muy atentos a la Ley de Tránsito se enfundan de chalecos reflectivos para administrar también los parqueos de los bancos estatales y los parqueos de negocios comerciales, entre muchos otros lugares. Tienen una gran visión comercial, ya que buscan en los periódicos u otros medios, los horarios de funerales, conciertos, misas, graduaciones, partidos de fútbol, etc., etc. Y se apropian inclusive de las aceras de nuestras casas.
Estos mismos señores ofrecen muy amablemente su ayuda para parquearnos; me imagino que con solo vernos la cara se dan cuenta que estamos limitados en habilidades para manejar y requerimos indicaciones como: dele-dele, suave, más atrás, y otras, para salir ilesos de un golpe a algún vehículo vecino aunque, este, se encuentre a media cuadra de distancia.
Son los mismos que en caso de una negativa nuestra a pagar nos enjuagan en la cara su “Dios se lo pague” para que nuestro subconsciente nos recrimine nuestra falta de solidaridad cristiana. Aunque nosotros sepamos por la pinta de algunos de estos que los ingresos son para comprar drogas.
Forman parte, en algunos casos, de grupos organizados que por selección natural tienen la supremacía sobre las zonas de mayor flujo de vehículos y como si fueran derechos adquiridos o bienes de herencia, nadie puede osar el meterse en su propiedad.
Reconozco que es una oportunidad de ingresos para algunas personas dado el escaso empleo en el país. Pero sabemos que estos individuos no tendrán ninguna responsabilidad sobre lo que les pase a nuestros vehículos, por lo que prácticamente pagamos por reprimir un daño de parte de este ejército de vigilantes.
Se me ocurre que tal vez las municipalidades podrían seleccionar y entrenar un grupo de estos (as) u otros tales como adultos mayores, a los cuales ya la sociedad no les brinda oportunidad de trabajo. Los puede registrar y autorizar para el servicio de zonas específicas, donde sus ingresos serán de la comisión por venta de boletas de parqueo a precio oficial.
Así la municipalidad puede mejorar sus ingresos por concepto de parqueos y a la vez se da la oportunidad a personas que realmente lo necesitan.
Yo estoy seguro que la mayoría de nosotros se sentiría mejor pagando el parqueo si sabemos que estamos ayudando a los más necesitados.


Arnoldo Obando Hernández