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Miércoles, 23 de septiembre de 2020



EDITORIAL


Agua con justicia

| Sábado 15 diciembre, 2012



Para romper este círculo vicioso estamos a favor de que cada quien pague lo adecuado, de acuerdo con el consumo


Agua con justicia

En las últimas semanas hemos venido informando en LA REPUBLICA cómo cerca de la mitad del agua que se produce en el país se desperdicia ya sea por fugas o conexiones clandestinas.
Esto no solo es una alarma debido al elevado desperdicio de recursos que significa, sino que representa un problema serio de sostenibilidad a futuro, para abastecer del líquido vital al país.
El asunto se ha vuelto un problema cíclico: el agua que se desperdicia no puede ser cobrada, y si no se cobra no hay recursos con qué invertir en mantenerla y darle un mejor uso. Si esto ocurre, se desperdicia más.
Para romper este círculo vicioso estamos a favor de que cada quien pague lo adecuado, de acuerdo con el consumo.
El problema es que los ajustes a veces tardan años, y aunque no son del agrado de muchos, debemos tomar conciencia de que a veces no pagamos lo justo, y de que el modelo empleado no favorece el ahorro.
Las autoridades del Estado deberían trabajar con mayor coordinación para evitar esta pérdida de valor que se da año con año y de compensar aquellos hogares y empresas que ahorren agua.
Pero no es todo. Sabemos que el agua es un bien que garantiza salud y por ende es un derecho que todos deben tener.
El problema con conexiones en teoría ilegales, pero que muchas de ellas son permitidas por municipalidades e instituciones rectoras por un aspecto de salud, debe ser corregido. Aquellas barriadas y precarios que viven en la ilegalidad deben tomar consciencia de que las conexiones clandestinas no solo representan un riesgo para ellos mismos, sino para el resto del país. Por eso deben aceptar la colocación de medidores y el cobro del agua, a cambio de recibir un servicio garantizado de agua potable las 24 horas.
Finalmente, es necesario fortalecer el nivel de inversiones y reemplazo de los acueductos actuales. Por eso aplaudimos los esfuerzos que realiza actualmente el AyA de buscar el dinero que no existe, a través de financiamiento externo, para ir reemplazando poco a poco algunos sistemas de distribución obsoletos.
Pero este es un trabajo que debe ser continuo. Ojalá y se mantenga antes de que abramos el tubo y no salga más que aire.






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