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Deberíamos buscar soluciones locales al problema del narcotráfico, a la medida de nuestra condición, y dejar que sean el norte y el sur, como consumidores mayoritarios y proveedores ante esa demanda, quienes manejen el problema como mejor lo crean conveniente


Una guerra que no originamos

“Lucha perdida: Narco por aire”, titula una nota de este medio hoy. La misma da cuenta de los grandes esfuerzos y logros de nuestra Fuerza Pública y el OIJ en la reciente desarticulación de 11 helipuertos en el Caribe y la Zona Norte.
Sin embargo, nos recuerda también cómo esta es una lucha completamente desigual, y nos pone además a preguntarnos, cuál debería ser nuestro papel en este combate.
Mientras este país cuenta solo con tres helicópteros sin artillería, los carteles, con los recursos de todo tipo de que disponen, colocan helipuertos en zonas rurales estratégicas y cuentan con una red de abastecimiento de combustible por aire y mar.
Así es como siguen trasegando la droga que se produce al sur del continente y que, mayoritariamente, se consume en el norte, en donde está la gran demanda.
Costa Rica debería gastar sumas de las que hoy no dispone en un intento de dotar de mayores herramientas de todo tipo a nuestra Fuerza Pública y OIJ, en su titánica labor.
Sin embargo, es claro que el país tiene grandes necesidades que atender y que actualmente incluso ha debido endeudarse en el exterior para seguir el tren de gastos en aumento, aunque esto no ha significado una mejora general en las condiciones de vida de la población.
Ante este panorama, deberíamos estudiar, por ejemplo, lo que se propone hacer Uruguay, legalizando la marihuana, en el marco de un plan integral que tiene unas 16 medidas a tomar, para liberar un poco a su población de la inseguridad, y procurar la recuperación, en centros especializados de los adictos.
Para desarrollar dicho plan Uruguay dispondrá de presupuesto e incluso establecerá un impuesto a la marihuana que será distribuida por el Estado con registro de consumidores para evitar los abusos.
En Centroamérica, el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, este año ha remarcado que “la guerra contra las drogas no dio los frutos esperados” y que él se suma “a otras voces, para afirmar que frente al problema global de las drogas “debemos buscar respuestas más efectivas”.
Costa Rica se encuentra en esta cintura del continente convertida en paso obligado, sea por tierra, mar o aire, de drogas que proveen países del sur y consumen mayormente los del norte.
Pero localmente tenemos también otros urgentes e importantes problemas que resolver y que requieren recursos económicos.
Deberemos buscar, así como lo intenta Uruguay, soluciones que nos ayuden localmente a minimizar este problema y garanticen mayor seguridad y paz a nuestros habitantes, y dejar que sean el norte y el sur, como consumidores mayoritarios y proveedores ante esa demanda, quienes manejen el problema como mejor lo crean conveniente.

 

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