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Con Sumo
No todos quieren lo mismo

Un barco que ofrece cruceros por el sur de Chile me parece que ha encontrado una de las tantas fórmulas que se pueden poner en práctica para atraer turistas y que la propia calidad de la experiencia sea la que se encargue de contagiar a otros. Se han centrado en conquistar a quienes buscan tranquilidad y vivencias coherentes con eso, además de paisaje espectacular.
Lo que quiero decir es que no se han conformado con mostrar los glaciares y fiordos de esa zona, con sus cumbres nevadas, la flora y fauna autóctonas, en sí mismos toda una atracción, sino que han producido otros acompañamientos que son los que le dan un carácter especial al viaje.
Al igual que el turismo rural lo hace en tierra, al acercar al visitante deseoso de conocer cultura, a la forma de vida y de producción de los campesinos, este crucero invita a los pasajeros a visitar, sin restricciones, todos los lugares del barco incluida la cocina, cuando quiera. Los clientes son atendidos como en familia porque el navío es pequeño y esto da lugar a conocerse y sentir calor de hogar – crucero.
Otro factor agregado que han producido es que la trayectoria mantiene al barco en zonas libres de mar agitado. Quien busca vacaciones tranquilas, relajadas, no desea sentirse mareado por el oleaje.
Pero estos son solo unos ejemplos. Todo en ese crucero ha sido pensado para disfrutar paz, naturaleza y cultura local, sin restar nada al confort y buen servicio que un espacio de esos debe tener. Una forma acertada, creo, de atraer turismo mediante alternativas para diferentes gustos.

Carmen Juncos
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