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Viernes, 25 de septiembre de 2020



EDITORIAL


Mayor transparencia: un hermoso reto

| Martes 11 diciembre, 2012



Será un hermoso reto dedicar los esfuerzos necesarios para que próximos índices de corrupción nos ubiquen mejor aún y podamos pasar a compararnos entonces con los mejores del mundo


Mayor transparencia: un hermoso reto

Somos el país menos corrupto si nos comparamos con el resto de Centroamérica, de acuerdo con el Indice de Percepción de Corrupción elaborado por Transparencia Internacional.
Debemos sentirnos bien por esto, desde luego, pero es indudable que lo conveniente es compararnos con Chile y Uruguay que encabezan la lista en Latinoamérica como las naciones más limpias en este sentido. Y tenemos que aspirar a compararnos con países como Dinamarca, Nueva Zelanda y Finlandia, quienes comparten la primera posición en el ranking del mundo.
En esto también debemos pensar en grande.
Sin embargo, es verdad que sabernos los menos corruptos en el istmo puede ser un estímulo para continuar subiendo esa escalera que debe conducirnos a una posición que verdaderamente nos permita sentirnos orgullosos no solo de lo que hacemos sino de cómo lo hacemos.
El tema de la corrupción es de mucha importancia, aunque no ha faltado quienes pretendan minimizarlo. Es tan importante como que de ello depende en buena medida como nos vean en el resto del mundo. De nuestra integridad, de nuestra honradez depende que el resto de naciones piensen que pueden confiar en nosotros no solo en la esfera pública sino también en la privada. Recordemos que no hay corruptos sin corruptores.
Quizás una de las cosas que nos ayuden a avanzar por ese camino hacia la total transparencia y actuar limpio sea el hecho de que muchas de las malas acciones llegan a ser descubiertas. De no ser así, podríamos estar ostentando el peligroso lugar que ocupan otras naciones en el istmo.
Momentáneamente y visto con ligereza e irresponsabilidad, esa cultura de “jugar de vivos” y obtener beneficios que no corresponden confunde a algunos que piensan en llegar a algo importante en la vida de ese modo. La verdad es que, si no llegan a una prisión, quienes así piensan o actúan más temprano o más tarde llegan al total desprestigio.
Pero ya que la mayoría en este país camina por la senda recta, será un hermoso reto dedicar los esfuerzos que sean necesarios para que próximos índices nos ubiquen mejor aún y que podamos pasar a compararnos entonces con los mejores del mundo.

 





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